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Sarampión

(Sarampión)

Por

Brenda L. Tesini

, MD, University of Rochester School of Medicine and Dentistry

Última revisión completa sep. 2019
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Datos clave
NOTA: Esta es la versión para el público general. MÉDICOS: Hacer clic aquí para la versión para profesionales
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El sarampión es una infección vírica muy contagiosa que produce diversos síntomas similares al resfriado y una erupción característica.

  • El sarampión está causado por un virus.

  • Los síntomas consisten en fiebre, congestión nasal, tosecilla (tusiculación), ojos enrojecidos y erupción cutánea pruriginosa de color rojo.

  • El diagnóstico se basa en los síntomas típicos y en la erupción cutánea característica.

  • Aunque la mayoría de los niños se recuperan, en ocasiones el sarampión puede ser mortal o derivar en lesión cerebral.

  • La vacunación sistemática contribuye a evitar la infección.

  • El objetivo del tratamiento es aliviar los síntomas.

Antes de que la vacunación contra el sarampión se generalizara, se presentaban epidemias de sarampión cada 2 o 3 años, particularmente en niños en edad preescolar y escolar. Se daban pequeños brotes localizados durante los años en los que no había epidemias. El sarampión todavía es frecuente en otros países. A nivel mundial, el sarampión infecta cada año a unos 20 millones de personas y causa unas 110 000 muertes, principalmente entre los niños. En Estados Unidos, el sarampión es poco frecuente debido a la vacunación infantil rutinaria. Entre 2000 y 2007, se reportó un promedio de sólo 63 casos anuales a los Centros para el control y la prevención de enfermedades (CDC). Sin embargo, en la actualidad los casos de sarampión están aumentando en Estados Unidos. Durante los primeros 6 meses de 2019, los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) recibieron noticia de más de 1000 casos de sarampión. Este aumento es consecuencia de un descenso en el número de niños que reciben la vacuna contra el sarampión y de una infección transmitida por viajeros o inmigrantes procedentes de áreas donde el sarampión es más frecuente. La infección transmitida por viajeros o inmigrantes aparece sobre todo en lugares donde se agrupan muchas personas (como universidades) o en comunidades que limitan el contacto con los forasteros (como las comunidades judías tradicionales, los Amish o los menonitas).

La mujer que ha tenido sarampión o ha sido vacunada transmite la inmunidad (en forma de anticuerpos) a su hijo. Esta inmunidad se prolonga durante casi todo el primer año de vida. Después del primer año, sin embargo, la vulnerabilidad al sarampión es alta, a menos que se le suministre la vacuna. Una persona que ha tenido sarampión desarrolla inmunidad y habitualmente no puede contraer de nuevo la enfermedad.

Los niños contraen el sarampión al respirar pequeñas gotas de humedad que, después de ser expelidas por una persona infectada al toser, son transportadas por el aire. Alrededor del 90% de las personas que no son inmunes al sarampión desarrollan la enfermedad después de ser expuestas a una persona con sarampión. El sarampión es contagioso desde varios días antes hasta varios días después de la aparición de la erupción.

Síntomas

Los síntomas del sarampión suelen comenzar de 7 a 14 días después de la infección. El niño infectado tiene primeramente fiebre, goteo nasal (rinorrea), tosecilla (tusiculación) y ojos enrojecidos. A veces los ojos son sensibles a la luz intensa. Antes de que comience la erupción, pueden aparecer dentro de la boca pequeños puntos rojos y brillantes con centros blancos o azulados (manchas de Koplik). Estas manchas pueden parecerse a los granos de arena. A continuación el niño desarrolla dolor de garganta.

Aparece una leve erupción pruriginosa entre 3 y 5 días después del inicio de los síntomas. La erupción empieza por delante y debajo de las orejas y a ambos lados del cuello, adoptando el aspecto de unas manchas irregulares, planas y rojas que pronto comienzan a adquirir relieve. La erupción se extiende en 1 o 2 días hacia el tronco, brazos, palmas de las manos, piernas y plantas de los pies y luego empieza a desaparecer de la cara.

En el punto máximo de la enfermedad, el niño se siente muy enfermo y desarrolla inflamación ocular (conjuntivitis), la erupción es extensa y la fiebre supera los 40 °C. Después de 3 o 5 días, baja la temperatura, el niño empieza a sentirse mejor y cualquier mancha que aún permanece desaparece rápidamente.

Complicaciones del sarampión

La infección del encéfalo (véase encefalitis) ocurre en 1 de cada 1000 a 2000 niños con sarampión. Cuando se presenta, suele empezar con fiebre alta, cefalea, convulsiones y coma, habitualmente entre 2 días y 2 semanas después de la aparición de la erupción. La enfermedad puede ser breve, con un restablecimiento al cabo de aproximadamente 1 semana, o bien puede ser prolongada y causar un grave daño cerebral o incluso la muerte.

La neumonía causada por la infección de los pulmones debida al sarampión se produce en aproximadamente el 5% de las personas. En los bebés, es una causa frecuente de muerte. A veces, la neumonía está causada por bacterias, más que por el virus del sarampión.

El sangrado excesivo puede ser posterior a la remisión de la infección por sarampión porque descienden los niveles de plaquetas en la sangre de la persona afectada (trombocitopenia). Las personas afectadas generalmente tienen moretones en la piel y sangrado leve, pero en ocasiones el sangrado es grave.

Durante una infección se pueden producir una inflamación del hígado (hepatitis) y una diarrea pasajeras.

La panencefalitis esclerosante subaguda es una complicación del sarampión poco frecuente que causa daño cerebral y provoca la muerte, a menudo después de años de deterioro cerebral progresivo.

Diagnóstico

  • Evaluación médica

El diagnóstico del sarampión se basa en los síntomas típicos, las manchas de Koplik y la erupción característica.

Los análisis de sangre para identificar el virus se realizan principalmente para documentar los casos con fines de salud pública, con el objeto de que los funcionarios de salud puedan tratar de contener los brotes y limitar la propagación.

Pronóstico

En los niños sanos y bien nutridos, el sarampión no acostumbra a ser grave. Sin embargo, incluso en Estados Unidos, alrededor de 2 de cada 1000 niños infectados con sarampión mueren. El riesgo de muerte es mucho mayor en los países en vías de desarrollo, donde hay cerca de 110 000 sobre todo entre los niños. La desnutrición y la deficiencia de vitamina A puede aumentar el riesgo de muerte en personas infectadas con el sarampión.

Prevención

  • Vacuna del sarampión

La vacuna del sarampión, una de las vacunas infantiles sistemáticas, se administra entre los 12 y los 15 meses de edad, pero se puede administrar a niños a partir de 6 meses durante un brote de sarampión. Entre los 4 y los 6 años de edad se administra una segunda dosis. Los niños que tenían menos de 1 año de edad cuando fueron inmunizados todavía necesitan 2 dosis más después de su primer cumpleaños. La vacuna que se utiliza es una vacuna combinada. La combinación contiene la vacuna para el sarampión, las paperas y la rubéola y a veces también la vacuna para la varicela. Ya no existe una vacuna solo para el sarampión. En algunos niños, la vacuna causa fiebre leve y una erupción, pero no son contagiosos. La vacuna no provoca autismo (véase vacuna triple vírica y autismo).

A los niños (y los adultos) expuestos al sarampión que no están inmunizados se les puede administrar la vacuna dentro de los 3 días siguientes a la exposición. A las personas que no deben recibir la vacuna, como las mujeres embarazadas, las personas con ciertos tipos de cáncer o tuberculosis no tratada y las personas con enfermedades graves o sistemas inmunológicos debilitados, se les administran inmunoglobulinas como protección cuando están expuestas al sarampión.

Tratamiento

  • Vitamina A

  • Fármacos para reducir la fiebre

No existe tratamiento específico para el sarampión. Algunos médicos administran vitamina A a niños con sarampión, porque dicha vitamina A se ha demostrado que reduce el número de muertes y de problemas graves causados por el sarampión en países donde es frecuente la carencia de vitamina A.

Los niños con sarampión siempre deben mantenerse en ambiente cálido y confortable.

Para reducir la fiebre se administra paracetamol (acetaminofeno) o ibuprofeno.

Si aparece una infección bacteriana, se administra un antibiótico.

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