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Rubéola

(Sarampión alemán, sarampión de los 3 días, alfombrilla)

Por

Brenda L. Tesini

, MD, University of Rochester School of Medicine and Dentistry

Última modificación del contenido ago. 2019
Información: para pacientes
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(Ver también Rubéola congénita).

La rubéola es una infección viral contagiosa que puede causar adenopatías, exantema y, en ocasiones, síntomas generales que en general son leves y breves. La infección al principio del embarazo puede provocar abortos espontáneos, muertes fetales intrauterinas o defectos congénitos. El diagnóstico suele ser clínico. Los casos deben informarse a las autoridades sanitarias. El tratamiento suele ser innecesario. La vacunación resulta eficaz para la prevención.

La mayoría de los virus que infectan a los seres humanos pueden afectar tanto niños como adultos y se analizan en otra sección del MANUAL. Los virus con efectos específicos sobre los recién nacidos se analizan en Infecciones en recién nacidos. Este capítulo trata de las infecciones virales que se adquieren normalmente durante la infancia (aunque muchas también puede afectar a los adultos).

La rubéola es una infección por un virus RNA que se disemina a través de gotas respiratorias entre contactos cercanos o del aire. Los pacientes pueden transmitir la infección durante la fase asintomática o desde 7 días antes hasta 15 días después de la aparición del exantema; el período de máximo riesgo es desde algunos días antes de la aparición del exantema hasta 7 días después de su inicio. Los niños con infección congénita pueden transmitir la rubéola durante muchos meses después del nacimiento.

La rubéola es menos contagiosa que el sarampión. La inmunidad parece ser permanente tras la infección natural. No obstante, en poblaciones no vacunadas, entre el 10 y el 15% de los adultos jóvenes no experimentó la infección durante la infancia y es susceptible. La incidencia actual de la infección en los Estados Unidos alcanzó un valor mínimo histórico gracias a la vacunación sistemática durante la infancia; todos los casos comunicados desde 2004 procedieron del exterior.

Signos y síntomas

Muchas infecciones son leves. Después de un período de incubación de entre 14 y 21 días, aparece una fase prodrómica de entre 1 y 5 días de duración, que suele manifestarse con fiebre, malestar general, conjuntivitis y adenopatías en los adultos, pero que puede ser mínima o estar ausente en los niños. La hinchazón dolorsa de los ganglios linfáticos suboccipitales, retroauriculares y cervicales posteriores es característica. Al principio del cuadro, se observa un enrojecimiento de la faringe.

El exantema es similar al del sarampión, pero menos extenso y más evanescente; a menudo es el primer signo en los niños. El exantema comienza en la cara y el cuello y se disemina rápidamente al tronco y los miembros. En un principio, puede aparecer un eritema maculoso que palidece a la compresión, en particular en la cara. Durante el segundo día, el exantema suele tornarse más escarlatiniforme (puntiforme) y se asocia con eritema. A continuación, se forman petequias en el paladar blando (manchas de Forschheimer), que más adelante coalescen en una mácula rojiza. El exantema dura entre 3 y 5 días.

En los niños no se identifican síntomas generales o son leves, con malestar general y ocasionales artralgias. Los adultos suelen presentar pocos o ningún síntoma constitucional, aunque en ocasiones desarrollan fiebre, malestar general, rigidez articular, artritis transitoria y rinitis leve. La fiebre característica desaparece al segundo día tras la aparición del exantema.

En brotes epidémicos grandes en cuarteles militares, se informaron casos inusuales de encefalitis. La resolución completa es típica, pero la encefalitis puede ser mortal. En raras ocasiones, aparece púrpura trombocitopénica y otitis media.

Diagnóstico

  • Evaluación clínica

  • Pruebas serológicas

La rubéola se sospecha en pacientes con adenopatías características y exantema. Deben pedirse pruebas de laboratorio para el diagnóstico en mujeres embarazadas, pacientes con encefalitis y recién nacidos. Asimismo, se aconseja la evaluación con pruebas de laboratorio en todos los casos en los que se sospeche rubéola con fines estadísticos. Un aumento 4 veces en los títulos de anticuerpos entre la fase aguda y la de convalecencia (4 a 8 semanas) confirma el diagnóstico, de la misma manera que el hallazgo de anticuerpos IgM contra rubéola. La detección de RNA viral por PCR (polymerase chain reaction) de transcripción inversa de muestras de la garganta, nasales o de orina también se puede hacer para confirmar el diagnóstico; el análisis del genotipo es útil en las investigaciones epidemiológicas.

El diagnóstico diferencial debe realizarse con sarampión, escarlatina, sífilis secundaria, exantemas farmacológicos, eritema infeccioso y mononucleosis infecciosa, además de con las infecciones por echovirus y coxsackievirus (ver Algunos virus respiratorios). Las infecciones por enterovirus y parvovirus B19 (eritema infeccioso) pueden ser indistinguibles en la evaluación clínica.

Algunas de estas entidades pueden distinguirse de la rubéola por las siguientes características:

  • Sarampión: la rubéola se diferencia del sarampión por su exantema más leve y evanescente, sus síntomas sistémicos menos graves y más breves y por la ausencia de manchas de Koplik, fotofobia y tos.

  • Escarlatina: durante el día siguiente a la manifestación de la enfermedad, la escarlatina suele provocar síntomas generales más graves y faringitis, lo que la diferencia de la rubéola.

  • Sífilis secundaria: en la sífilis secundaria, la adenopatía no es dolorosa y el exantema suele ser prominente en las palmas y las plantas. Asimismo, la sífilis puede confirmarse fácilmente con pruebas de laboratorio.

  • Mononucleosis infecciosa: la mononucleosis infecciosa puede diferenciarse porque se asocia con una forma más grave de faringitis, malestar general más prolongado y linfocitosis atípica y con el hallazgo de anticuerpos contra el virus Epstein-Barr.

Tratamiento

  • Tratamiento de sostén

El tratamiento de la rubéola es sintomático. No existe un tratamiento específico para la encefalitis.

Prevención

La vacuna a virus vivos atenuados se administra en forma sistemática (ver Cronograma de vacunación recomendado para los 0-6 años de edad y ver Cronograma de vacunación recomendado para los 7-18 años). Esta vacuna confiere inmunidad durante 15 años en > 95% de las personas que la reciben y no parece transmitir la infección. Dado que ciertas infecciones no pueden distinguirse clínicamente de la rubéola, el antecedente de rubéola no garantiza inmunidad.

Los niños reciben una vacuna combinada contra el sarampión, la parotiditis y la rubéola en 2 dosis:

  • La primera dosis a los 12 a 15 meses

  • La segunda dosis a los 4 años a 6 años

Se recomienda la indicación de una dosis para todos los individuos pospuberales susceptibles, en especial los estudiantes universitarios, los reclutas militares, los profesionales sanitarios, los inmigrantes recientes y las personas que trabajan con niños pequeños. También se recomienda la vacunación sistemática de todas las madres susceptibles inmediatamente después del parto. Se sugirió la realización de pruebas de cribado en las mujeres en edad reproductiva para identificar anticuerpos contra la rubéola e indicar su vacunación. No obstante, las mujeres vacunadas deben evitar la concepción al menos 28 días después de la vacuna. El virus de la vacuna puede infectar al feto al comienzo del embarazo. La vacuna no causa síndrome de rubéola congénita, pero el riesgo de lesión fetal sería 3%. El uso de la vacuna antirrubeólica está contraindicado durante el embarazo.

Ocasionalmente los niños vacunados presentan fiebre, exantema, adenopatías, polineuropatías, artralgia y artritis; en los adultos, sobre todo en mujeres no inmunes, se informaron casos esporádicos de hinchazón dolorosa de las articulaciones.

Conceptos clave

  • La rubéola provoca una erupción escarlatiniforme y con frecuencia febrícula, malestar general, conjuntivitis y linfadenopatía (característicamente afecta los ganglios linfáticos suboccipitales, retroauriculares y cervicales posteriores).

  • La mayoría de los casos son leves y las complicaciones son pocas a excepción de casos raros de encefalitis y el riesgo durante el embarazo temprano que la infección puede causar aborto espontáneo, muerte fetal o defectos congénitos.

  • Se aconseja firmemente la evaluación con pruebas de laboratorio en todos los casos en los que se sospeche rubéola con fines estadísticos; pueden realizarse pruebas serológicas o PCR (polymerase chain reaction).

  • Se realizan pruebas de cribado en las mujeres en edad reproductiva para identificar anticuerpos contra la rubéola e indicar la vacunación de aquellas susceptibles, siempre que se evite la concepción durante ≥ 28 días.

  • La vacunación está contraindicada durante el embarazo.

Información: para pacientes
NOTA: Esta es la versión para profesionales. PÚBLICO GENERAL: Hacer clic aquí para obtener la versión para público general.
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