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Violencia Doméstica

Por

Erin G. Clifton

, PhD, Department of Psychiatry, University of Michigan

Última modificación del contenido nov. 2017
Información: para pacientes
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La violencia doméstica incluye abuso físico, sexual y psicológico entre personas que viven juntas, incluyendo parejas (violencia de pareja), padres e hijos, niños y abuelos, y hermanos.

La violencia doméstica ocurre entre las personas de todas las culturas, razas, orientaciones sexuales, ocupaciones, niveles de ingreso, y edades. En los Estados Unidos, hasta el 30% de los matrimonios se consideran físicamente agresivos.

Las mujeres son las víctimas de violencia doméstica con mayor frecuencia que los hombres. Alrededor del 95% de las personas que buscan atención médica como resultado de la violencia doméstica son mujeres. Las mujeres tienen más probabilidades de ser gravemente atacadas o asesinadas por una pareja masculina que por cualquier otra persona. Cada año en los Estados Unidos, cerca de 2 millones de mujeres son severamente golpeadas por su compañero. En los Estados Unidos, 27% de las mujeres y 11% de los hombres han experimentado violencia sexual, violencia física y/o acoso por parte de una pareja íntima durante su vida y se vieron negativamente afectadas (p. ej., se tornaron temerosos, desarrollaron síntomas de trastorno de estrés postraumático, resultaron heridos o infectados por una enfermedad de transmisión sexual [1]). Una de cada 4 mujeres y 1 de cada 7 hombres experimentan violencia física grave por parte de una pareja íntima durante su vida.

El maltrato físico es la forma más evidente de la violencia doméstica. Puede incluir golpes, bofetadas, patadas, puñetazos, rotura de huesos, tirones de pelo, empujones, y torcedura de brazos. La víctima puede ser privada de la comida o el sueño. Se pueden usar armas, tales como una pistola o un cuchillo, para amenazar o causar lesiones.

También es común la agresión sexual: 33 a 50% de las mujeres que son agredidas físicamente por su pareja también son agredidas sexualmente por su pareja. El asalto sexual implica el uso de amenazas o fuerza para coaccionar el contacto sexual e incluye contacto físico no deseado, agarrar, o besar.

El abuso psicológico puede ser aún más común que el abuso físico y puede preceder al mismo. El abuso psicológico implica cualquier comportamiento no físico que menoscaba o menosprecia la víctima o que permite al perpetrador controlar la víctima. El abuso psicológico puede incluir lenguaje abusivo, aislamiento social, y el control financiero. Por lo general, el perpetrador utiliza el lenguaje para denigrar, degradar, humillar, intimidar o amenazar a la víctima en privado o en público. El perpetrador puede hacer que la víctima crea que está loca (gaslighting) o hacerla sentir culpable o responsable, culpándola por la relación abusiva. El perpetrador también puede humillar a la víctima en cuanto a su rendimiento sexual, apariencia física, o ambas cosas.

El agresor puede tratar de aislar parcial o completamente a la víctima al controlar el acceso de la víctima a los amigos, familiares y otras personas. El control puede incluir la prohibición del contacto por escrito, por teléfono, directo o por correo electrónico con los demás. El perpetrador puede manipular a la víctima para que piense que otros no pueden ayudar o no lo harán, o usar celos para justificar sus acciones. El perpetrador también puede evitar que la víctima acceda a la atención médica.

A menudo, el perpetrador retiene el dinero para controlar la víctima. La víctima puede depender del perpetrador para la mayor parte o la totalidad de su dinero. El perpetrador puede mantener el control impidiendo a la víctima conseguir un trabajo, al retener información sobre las finanzas de ella, y quedándose con su dinero.

Después de un incidente de abuso, el perpetrador puede suplicar por perdón y hacer la promesa de cambiar y detener el comportamiento abusivo. Sin embargo, por lo general, el abuso continúa, y a menudo empeora.

Referencia general

Efectos

Una víctima de violencia doméstica puede estar herida físicamente. Las lesiones físicas pueden incluir moretones, hematomas oculares, cortes, rasguños, fracturas de huesos, pérdida de dientes, y quemaduras. Las lesiones pueden impedir a la víctima que vaya a trabajar con regularidad, y hacerla perder su trabajo. Las lesiones, así como la situación de abuso, pueden avergonzar a la víctima, lo que la hace aislarse de la familia y los amigos. La víctima también puede tener que desplazarse a menudo–una carga financiera- para escapar del agresor. A veces el agresor mata a la víctima.

Como resultado de la violencia doméstica, muchas víctimas tienen problemas psicológicos. Estos problemas incluyen el trastorno de estrés postraumático (TEPT), abuso de sustancias, ansiedad y depresión. Alrededor del 60% de las mujeres maltratadas están deprimidas. Las mujeres que están más severamente golpeadas son más propensas a desarrollar problemas psicológicos. Incluso cuando el abuso físico disminuye, el abuso psicológico menudo continúa, recordando a la mujer que ella puede ser abusada físicamente en cualquier momento. Las mujeres maltratadas pueden sentir que el maltrato psicológico es más perjudicial que el abuso físico. El abuso psicológico aumenta el riesgo de depresión y abuso de sustancias.

Niños que son testigos de violencia doméstica

Cada año, se estima que al menos 3,3 millones de niños son testigos de maltrato físico o verbal en sus hogares. Estos niños pueden desarrollar problemas como ansiedad excesiva o llanto, miedo, dificultades para dormir, depresión, aislamiento social, y dificultades en la escuela. Además, los niños pueden culparse a sí mismos por la situación.

Los niños mayores pueden huir de la casa. Los niños que ven a su padre abusar de su madre puede ser más propensos a convertirse en adultos abusivos. Las niñas que ven su padre abusar de su madre puede ser más propensas a tolerar el abuso en la edad adulta.

El perpetrador también puede lastimar físicamente a los niños. En los hogares donde la violencia doméstica está presente, los niños son mucho más propensos a ser maltratados físicamente.

Manejo

En los casos de violencia doméstica, la consideración más importante es la seguridad. Durante un incidente violento, la víctima debe tratar de alejarse de las zonas en la que se la puede atrapar o en los que el autor puede obtener armas, como la cocina. Si ella puede, la víctima debe llamar de inmediato al 911 o a la policía y salir de la casa. La víctima debe recibir tratamiento por sus lesiones y éstas estar documentadas con fotografías. Ella debe enseñar a sus hijos que no deben estar en el medio de una pelea y cuándo y cómo pedir ayuda.

El desarrollo de un plan de seguridad es importante. Debe incluir a dónde ir en busca de ayuda, la manera de escapar, y la forma de acceder a dinero. La víctima también debe hacer y ocultar copias de documentos oficiales (como los certificados de nacimiento de los niños, tarjetas de seguro social, tarjetas de seguro, y los números de cuenta bancaria). Debe mantener empacado un bolso de viaje en caso de que ella tenga que salir rápidamente.

A veces la única solución es dejar la relación abusiva de forma permanente, porque la violencia doméstica tiende a continuar, sobre todo entre los hombres muy agresivos. Además, incluso cuando el abuso físico disminuye, el abuso psicológico puede persistir. La decisión de abandonar no es simple. Las víctimas a menudo se sienten incapaces de abandonar una relación abusiva por múltiples motivos, incluido el temor a represalias y la dependencia económica del abusador. Después de que el autor sabe que la víctima ha decidido dejarlo, el riesgo para la víctima de sufrir un daño grave y la muerte puede ser mayor. En este momento, la víctima debe tomar medidas adicionales (p. ej., para protegerse a sí misma y a sus hijos, puede obtener una orden de protección o de restricción) (aunque este tipo de orden no le garantiza seguridad).

La ayuda está disponible a través de centros de acogida para mujeres maltratadas, grupos de apoyo, los tribunales, y una línea telefónica nacional (1-800-799-SAFE o, para TTY, 1-800-787-3224).

Conceptos clave

  • La víctima suele ser una mujer.

  • Las lesiones físicas, los problemas psicológicos, el aislamiento social, la pérdida de un trabajo, las dificultades financieras, e incluso la muerte pueden ser el resultado.

  • Mantenerse a salvo -por ejemplo, tener un plan de escape–es la consideración más importante.

  • Debido a que la violencia doméstica tiende a continuar, a veces la única solución es dejar la relación abusiva de forma permanente, lo que requiere preparación y precauciones adicionales para garantizar la seguridad.

Información: para pacientes
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