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Trastornos de la identidad sexual y transexualidad

Por

George R. Brown

, MD, East Tennessee State University

Última revisión completa ago. 2019
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La disforia de género comporta un sentimiento intenso y persistente de que el sexo anatómico de un individuo no encaja con la percepción que tiene de sí mismo como masculino, femenino, mixto, neutro u otro (identidad sexual). Este sentimiento de desajuste hace que la persona experimente una angustia significativa o menoscaba en gran medida su capacidad para desenvolverse. La transexualidad es la forma más extrema de la disforia de género.

  • Los niños se centran en actividades que tradicionalmente se asocian al otro sexo y tienen sentimientos negativos en relación a sus genitales.

  • Los médicos basan el diagnóstico en síntomas que indican una marcada preferencia por ser del otro sexo.

  • La mayoría de las personas que sienten una fuerte necesidad de vivir como el otro sexo buscan un tratamiento (terapia hormonal y en ocasiones cirugía genital irreversible) que haga que su apariencia física sea similar a la del género al que sienten que pertenecen.

  • A algunas personas que sienten que su sexo anatómico no coincide con su identidad de género les basta con trabajar, vivir y vestirse en sociedad como un miembro del sexo opuesto, pero muchas de estas personas no presentan síntomas que cumplan con los criterios de disforia de género.

Las personas con disforia de género creen que son víctimas de un error de la naturaleza y que están cruelmente encarceladas en un cuerpo incompatible con su sentimiento interno de masculinidad, feminidad u otro (identidad sexual). Es decir, personas que son etiquetadas como masculinas al nacer se sienten como mujeres atrapadas en el cuerpo de un hombre, y viceversa. Este sentimiento de discrepancia (denominado incongruencia de género o disconformidad de género) no se considera un trastorno a menos que cause una angustia significativa o afecte en gran medida la capacidad de la persona para desenvolverse. La angustia suele ser una combinación de ansiedad, depresión e irritabilidad.

Algunas personas sienten que no son ni masculinas ni femeninas y que se encuentran en algún punto intermedio, que son una combinación de los dos o que su identidad cambia. El término sexualidad periférica (en inglés genderqueer) se refiere a algunas de estas variaciones de la identidad sexual. Otros términos que pueden usarse son "género no binario" y "agénero".

No se sabe cuántas personas tienen disforia de género, pero se estima que ocurre en 5 a 14 de cada 1000 bebés cuyo sexo de nacimiento es masculino y en 2 a 3 de cada 1000 bebés cuyo sexo de nacimiento es femenino. El número de personas que se identifican a sí mismas como transgénero es muy superior al número de personas que cumplen los criterios para la disforia de género.

En el travestismo las personas (casi siempre hombres) se excitan sexualmente al vestirse con ropa del sexo opuesto, pero no tienen un sentido interno de pertenecer en realidad al otro sexo.

Transexualidad

Para los transexuales, el sentimiento de incompatibilidad entre el sexo anatómico y la identidad sexual es total, grave, angustioso y permanente.

La mayoría de los transexuales son varones desde el punto de vista biológico que se identifican como mujeres, a veces en los primeros años de la infancia, y que ven con repugnancia sus genitales y rasgos masculinos. Sin embargo, la mayoría de los niños con problemas de identidad sexual no serán transexuales en la edad adulta.

Aunque es muy poco frecuente, los transexuales pueden ser personas que nacieron con genitales que no eran claramente masculinos o femeninos (genitales ambiguos) o que tienen algún tipo de anomalía genética, como el síndrome de Turner o síndrome de Klinefelter. Sin embargo, si estos niños crecen en un entorno en que se les considera de manera clara y consistente varones o mujeres, la mayoría acabará desarrollando una clara percepción de su identidad sexual, incluso aunque hayan nacido con genitales ambiguos.

Síntomas

La disforia de género en niños suele aparecer en torno a los 2 a 3 años de edad.

Síntomas de disforia de género en niños

Los niños con disforia de género pueden presentar las siguientes conductas o actitudes:

  • Prefieren vestirse como el otro sexo

  • Insisten en que pertenecen al otro sexo

  • Desearían despertarse siendo del otro sexo

  • Prefieren participar en juegos y actividades asociadas al otro sexo

  • Tienen sentimientos negativos sobre sus genitales

Por ejemplo, una niña puede insistir en que se dejará crecer un pene y en que se convertirá en un niño; o también querrá orinar de pie. Un niño puede fantasear acerca de ser mujer y evitar los juegos bruscos y competitivos. Se sentará para orinar y deseará librarse del pene y de los testículos. En los niños con disforia de género, el malestar asociado a los cambios físicos de la pubertad lleva con frecuencia a la solicitud de tratamiento para hacer su cuerpo más similar al de las mujeres.

Sin embargo, la mayoría de niños que prefieren actividades que se consideran más apropiadas para el otro sexo (denominado comportamiento no conforme con el género) no tienen disforia de género. Y muy pocos de los niños que han recibido un diagnóstico de disforia de género siguen presentándola una vez adultos. Como resultado, existe una controversia acerca de si apoyar o no la transición social y/o médica de un niño al otro género.

Síntomas de disforia de género en adultos

Aunque la mayoría de los transexuales comienzan a presentar síntomas de disforia de género o comienzan a sentirse diferentes durante la primera infancia, algunos no reconocen estos sentimientos hasta la edad adulta.

Estas personas, por lo general hombres, pueden ser primero travestís y no llegar a reconocer su identificación con el otro sexo hasta una edad más avanzada. Algunos de estos hombres se casan o ejercen profesiones estereotípicamente masculinas como una forma de escapar o de rechazar el deseo de querer pertenecer al otro sexo. Una vez aceptan estos sentimientos, muchos adoptan de manera pública un satisfactorio y convincente rol de sexo femenino, ya sea con terapia hormonal o cirugía de reasignación de sexo o sin ellas. Otros experimentan problemas, como ansiedad, depresión y conducta suicida. El estrés por no ser aceptados por la sociedad y/o la familia puede provocar estos problemas o contribuir a su aparición.

¿Sabías que...?

  • Los niños con disforia sexual pueden insistir en afirmar que son del sexo opuesto.

Diagnóstico

  • Evaluación de un médico, en base a criterios específicos

La mayoría de los niños con disforia de género no son valorados hasta la edad de 6 a 9 años.

Los médicos diagnostican disforia de género cuando la persona en cuestión (sea un niño o un adulto) presenta las características siguientes:

  • Siente que su sexo anatómico no coincide con su identidad sexual y se ha sentido así durante 6 meses o más

  • Se siente muy angustiada o no puede funcionar normalmente debido a este sentimiento

  • Presenta otros síntomas concretos, que varían según el grupo de edad

Los otros síntomas necesarios para que se establezca un diagnóstico de disforia de género son ligeramente diferentes en niños y en adolescentes y adultos.

Los niños deben presentar también al menos seis de los síntomas siguientes:

  • Deseo intenso y persistente de ser del otro sexo o insistencia en afirmar que son del otro género (o de algún otro)

  • Una fuerte preferencia por vestirse con ropas del sexo opuesto y, en las niñas, la resistencia al uso de ropa típicamente femenina

  • Una fuerte preferencia por pretender ser del sexo opuesto cuando se juega

  • Una fuerte preferencia por juguetes, juegos y actividades típicas del otro sexo

  • Una fuerte preferencia por los compañeros de juego del otro sexo

  • Un fuerte rechazo de juguetes, juegos y actividades típicas del sexo que coincide con su sexo anatómico (por ejemplo, los niños se niegan a jugar con camiones o balones)

  • Un fuerte aversión por su anatomía

  • Un fuerte deseo de las características sexuales que coinciden con su identidad sexual

Los adolescentes y adultos también deben presentar uno o más de uno de los síntomas siguientes:

  • Un fuerte deseo de librarse de sus características sexuales y, en el caso de adolescentes jóvenes, de impedir el desarrollo de las características sexuales secundarias (las que aparecen durante la pubertad)

  • Un fuerte deseo de las características sexuales que coinciden con su identidad sexual

  • Un fuerte deseo de pertenecer al otro sexo (o a algún otro sexo)

  • Un deseo apremiante de vivir o de ser tratado como si fuera de otro género

  • Convencimiento de que se siente y reacciona de la misma manera que en otro género

Tratamiento

  • Psicoterapia

  • A veces, la terapia hormonal

  • En algunas ocasiones, cirugía de reasignación de sexo y otras cirugías relacionadas con el género

Los adultos que sienten que su sexo anatómico no coincide con su identidad de género pueden no requerir tratamiento si no presentan malestar psicológico o problemas en su funcionamiento social. Para algunas personas resulta suficiente la modificación del rol sexual que se efectúa vistiendo, trabajando y viviendo en sociedad como un miembro del sexo opuesto. Este enfoque puede incluir la obtención de un documento de identidad (como un permiso de conducir) que les ayude a vivir y trabajar en sociedad como miembros del otro sexo. Puede que nunca deseen alterar su anatomía. Muchas de estas personas, que en ocasiones reciben la denominación de «transexuales», no tienen síntomas que cumplan los criterios de un trastorno de la salud mental.

En la mayoría de las culturas occidentales, la mayor parte de los transexuales que solicitan tratamiento son personas cuyo sexo anatómico es masculino, se identifican como mujeres y reniegan de sus genitales y rasgos masculinos.

Cuando los transexuales buscan tratamiento, la mayoría no desea un tratamiento psicológico. Desean terapia hormonal y/o cirugía que haga que su apariencia física se parezca a la identidad de género que sienten.

Para muchos transexuales, lo más eficaz parece ser una combinación de lo siguiente:

  • Terapia hormonal

  • Electrólisis

  • Si la persona afectada lo desea, cirugía genital (reasignación de sexo o confirmación de género), que es irreversible

Ya no se necesita psicoterapia antes de que la persona pueda recibir terapia hormonal y/o someterse a una cirugía de reasignación de sexo. Sin embargo, los profesionales de la salud mental pueden colaborar mediante las acciones siguientes:

  • Determinar la presencia de algún trastorno de la salud mental (como una depresión o un trastorno por consumo de sustancias)

  • Ayudar a las personas a lidiar con problemas (como desaprobación o discriminación) que pueda haber provocado su condición

  • Ayudar a las personas a encontrar una forma cómoda de expresar el género que sienten que tienen

  • Si corresponde, ayudarles a cambiar los roles de género, hacerse visibles y realizar la transición hacia otro género

Terapia hormonal

Algunas transexuales, además de adoptar la conducta, la forma de vestir y la gestualidad del sexo opuesto, se someten a tratamiento hormonal para modificar sus características sexuales secundarias:

  • En personas cuyo sexo biológico es masculino, el uso de estrógenos (hormonas femeninas) produce crecimiento mamario y otros cambios corporales, como atrofia de los genitales e incapacidad para mantener una erección.

  • En las personas con sexo biológico femenino, el empleo de testosterona (la hormona masculina) provoca cambios como crecimiento del vello facial, agravamiento de la voz y otros cambios que afectan al olor corporal y a la distribución de la grasa corporal y músculos.

Además de los efectos físicos, la terapia hormonal tiene efectos psicológicos beneficiosos significativos, que incluyen sentirse más a gusto, menos ansioso y más capaz de interactuar como el género preferido.

Cirugía de reasignación de sexo

Otros transexuales solicitan cirugía de reasignación de sexo. Esta cirugía es irreversible.

Para ambos sexos, la cirugía está precedida por

  • El uso de la hormona sexual apropiada ( estrógenos en la transformación de hombre a mujer y testosterona en la transformación de mujer a hombre)

  • Vivir a tiempo completo en el papel sexual contrario durante al menos 1 año

En las personas con sexo biológico masculino, esta cirugía implica la extirpación de parte del pene y de los testículos y la creación de una vagina artificial. La parte del pene que se deja actúa como un clítoris. Por lo general, la parte del pene que se deja es sexualmente sensible y posibilita el orgasmo. La transformación de hombre a mujer también puede incluir cirugías cosméticas no genitales para crear o mejorar los atributos femeninos (por ejemplo, aumento de senos, rinoplastia, estiramiento de cejas, rasurado traqueal [recortar la nuez] y/o reconfiguración de la mandíbula). Algunas personas se someten a cirugías de cuerdas vocales para cambiar la calidad de la voz.

En las personas con sexo biológico femenino, la cirugía supone la extirpación quirúrgica de las mamas (mastectomía) y, en ocasiones, de los órganos reproductores internos (útero y ovarios), el cierre de la vagina y la creación de un pene artificial y, generalmente, de un escroto. Los resultados de la cirugía de mujer a hombre son menos satisfactorios que los de la cirugía de hombre a mujer en términos de apariencia y de funcionalidad, lo que posiblemente explica por qué un menor número de transexuales femeninos solicitan la cirugía de reasignación de sexo. Además, las complicaciones, principalmente problemas urinarios, son frecuentes. Pero las técnicas para la cirugía de mujer a hombre continúan mejorando y cada vez más mujeres biológicas solicitan esta cirugía.

Aunque los transexuales que se han sometido a una cirugía de reasignación de sexo no pueden procrear, sí pueden mantener relaciones sexuales satisfactorias. Tras la cirugía, suele conservarse la capacidad de alcanzar el orgasmo y algunas personas por primera vez en su vida refieren sentirse bien desde el punto de vista sexual. Sin embargo, son pocas las personas transexuales que afrontan este proceso de reasignación de sexo con el único propósito de adquirir la función sexual del sexo opuesto. La motivación habitual es lograr la confirmación externa de la percepción que tienen de su identidad sexual.

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