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Introducción a los problemas generales del recién nacido

Por

Robert L. Stavis

, PhD, MD

Última revisión completa jun. 2019
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Recursos de temas

Pueden aparecer problemas en el recién nacido

  • Antes del nacimiento, mientras el feto está creciendo

  • Durante las contracciones y el parto

  • Después del nacimiento

Alrededor del 10% de los recién nacidos necesitan atención especial después del nacimiento debido a la prematuridad, problemas en la transición de la vida fetal a la del recién nacido, concentración baja de azúcar en la sangre, dificultad respiratoria, infecciones u otras anormalidades. La atención especializada se brinda a menudo en una unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN).

Edad gestacional

La edad gestacional hace referencia a lo avanzado que está el feto. Muchos problemas que afectan a los recién nacidos están relacionados con la edad gestacional porque reflejan el grado de madurez física del recién nacido al nacer. La edad gestacional es el número de semanas que han transcurrido entre el primer día del último período menstrual de la madre y el día del parto. Este marco temporal se ajusta a menudo de acuerdo con otra información que los médicos reciban, como los resultados de las primeras ecografías, que brindan información adicional con respecto a la edad gestacional. Se estima que los bebés están preparados para nacer (fecha probable del parto) a las 40 semanas de gestación.

Los recién nacidos se clasifican según su edad gestacional como

  • Prematuros: el parto se produce antes de las 37 semanas de gestación

  • A término: el parto se produce entre la semana 37 y la 40 (incluida) de gestación

  • Postérmino: el parto se produce en la semana 41, antes de cumplirse la 42.

  • Postérmino: Nacido a las 42 semanas o más de gestación

Los médicos también usan los resultados de una exploración clínica y las características físicas del recién nacido (ver Características físicas de un recién nacido prematuro) para confirmar la edad gestacional.

Problemas antes del nacimiento

Los problemas en el recién nacido pueden haber comenzado antes del nacimiento.

Los problemas que aparecen antes del nacimiento pueden estar relacionados con afecciones maternas que existían antes del embarazo o que han aparecido durante éste o con afecciones en el feto. Una atención médica durante el embarazo apropiada puede ayudar a prevenir y diagnosticar muchos problemas en el feto.

Problemas de salud maternos

Los problemas de salud durante el embarazo de la madre pueden afectar el crecimiento del feto y tener un impacto negativo sobre la salud del recién nacido. Aunque las madres se preocupan con motivo por los efectos de los medicamentos en un feto en desarrollo, también deben darse cuenta de que, si no siguen los tratamientos necesarios, pueden permitir que sus trastornos médicos dañen al feto. Las mujeres deben analizar con su médico los riesgos y beneficios de los diferentes tratamientos para sus condiciones específicas.

La anorexia y la bulimia pueden provocar que el feto reciba una nutrición inadecuada, al igual que cualquier otra situación en la que la madre no coma adecuadamente o no tome las vitaminas adecuadas.

El asma no suele afectar al feto, siempre y cuando el estado de salud de la madre esté bien controlado. Sin embargo, algunas mujeres tienen problemas significativos relacionados con su asma durante el embarazo y deben tomar el tratamiento adecuado para proteger al feto.

El cáncer en sí mismo no suele afectar al feto, pero los medicamentos utilizados para tratar el cáncer pueden tener efectos secundarios que sí pueden afectarle.

La diabetes puede dar lugar a un mayor riesgo de defectos congénitos, un bebé pequeño o un bebé grande. El problema más frecuente para los recién nacidos es la baja concentración de azúcar en sangre (hipoglucemia).

La epilepsia (un trastorno convulsivo) aumenta el riesgo de defectos congénitos. Parte del aumento del riesgo se debe a los medicamentos anticonvulsivos que pueden ser necesarios para controlar las convulsiones. Sin embargo, las convulsiones de la madre también son peligrosas para el feto. Las mujeres deben discutir con su médico los riesgos y beneficios del tratamiento con medicamentos antes de dejar de tomar sus anticonvulsivos.

La hipertensión arterial, la enfermedad cardíaca y la enfermedad renal pueden reducir el crecimiento del feto y causar otras complicaciones.

El lupus (lupus eritematoso sistémico) aumenta el riesgo de aborto espontáneo y prematuridad y puede provocar una frecuencia cardíaca anormalmente lenta en el feto.

La preeclampsia puede causar problemas graves a la madre y al feto. La enfermedad puede causar que la presión arterial de la madre se eleve de forma grave y puede afectar los riñones, el hígado, el cerebro y otros órganos maternos. La placenta también se ve afectada, y la enfermedad puede afectar la nutrición del feto o hacer que la placenta se desprenda de la pared del útero. Para prevenir o controlar tales complicaciones, los médicos pueden recomendar el adelanto del parto.

Las mujeres que sufren trastorno por anemia de células falciformes (anemia drepanocítica o drepanocitosis) pueden presentar un aumento de crisis de la enfermedad durante el embarazo. Si el padre es portador del gen de la anemia de células falciformes o está afectado por la enfermedad, existe un riesgo de enfermedad de células falciformes en la descendencia. Las pruebas realizadas a los progenitores antes del embarazo pueden determinar su riesgo de tener un niño con anemia drepanocítica. Los genes que causan la anemia de células falciformes pueden detectarse en el feto durante el embarazo, pero la enfermedad no comienza hasta varios meses después del nacimiento.

La enfermedad tiroidea que provoca una concentración baja de hormona tiroidea (hipotiroidismo) puede causar daño cerebral en el feto y conducir a problemas neurológicos a largo plazo. La enfermedad tiroidea con una concentración elevada de hormona tiroidea (hipertiroidismo) puede provocar que el feto y el recién nacido tengan una glándula tiroidea hiperactiva.

Consumo materno de fármacos

La mayoría de los medicamentos recetados son inofensivos durante el embarazo, pero las mujeres deben revisar todos sus medicamentos con su médico cuando se quedan embarazadas o planean quedarse embarazadas. Sin embargo, incluso las medicinas recetadas que causan cierto riesgo pueden ser necesarias para las mujeres. Los problemas médicos no controlados en la madre también pueden ser peligrosos para el feto. Algunos medicamentos recetados de uso frecuente que pueden provocar problemas en el feto son

El tabaquismo o el hecho de ser fumadora pasiva durante el embarazo reducen el crecimiento del feto. Las mujeres embarazadas deberían evitar la exposición al humo del tabaco tanto como sea posible.

El alcohol es particularmente peligroso para el feto porque es un teratógeno (una sustancia que puede causar defectos congénitos). El alcohol aumenta el riesgo de aborto espontáneo, muerte fetal, falta de crecimiento del feto, prematuridad y defectos congénitos. Un efecto particularmente devastador del alcohol es el síndrome de alcoholismo fetal, que causa discapacidades intelectuales, de desarrollo y de conducta durante toda la vida. No se puede hablar de una cantidad inofensiva de alcohol durante el embarazo.

Los opiáceos, como heroína, morfina, opio, oxicodona (OxyContin)®, codeína, hidrocodona, fentanilo, hidromorfona (Dilaudid)®, meperidina (Demerol)®, buprenorfina y metadona, afectan el crecimiento del feto y pueden causar síntomas de abstinencia en el recién nacido desde pasadas unas horas hasta varios días después del nacimiento. Estos y otros opiáceos, en particular los combinados con otros medicamentos como el paracetamol (acetaminofeno), se prescriben bajo muchas marcas diferentes (algunas de las cuales son, en Estados Unidos, Lorcet®, Lortab®, Norco®, Vicodin®, Percocet®, Endocet®, Roxicet® y Tylenol®3). Las madres deben conocer los ingredientes de cualquier analgésico que toman. Los medicamentos opiáceos como la metadona y la buprenorfina, que a veces se utilizan para tratar la dependencia materna de opiáceos, también pueden causar síntomas de abstinencia en los recién nacidos. Los recién nacidos con síndrome de abstinencia de la metadona pueden necesitar un tratamiento más prolongado que los recién nacidos con síndrome de abstinencia de otros opiáceos.

La cocaína aumenta el riesgo de crecimiento deficiente del feto y de prematuridad. La separación prematura de la placenta de la pared del útero (desprendimiento de la placenta) es más común entre las consumidoras de cocaína y puede causar muerte fetal o privación de oxígeno y daño cerebral en el feto. La cocaína estrecha los vasos sanguíneos, por tanto puede causar un accidente cerebrovascular o dañar otros órganos en el feto. Aunque en el pasado se pensó que la cocaína causaba daño cerebral permanente, los estudios a largo plazo no han demostrado que provoque discapacidades intelectuales y del desarrollo significativas y prolongadas.

Estilo de vida materno

Además de evitar sustancias nocivas, las madres gestantes pueden aumentar sus probabilidades de tener un bebé sano tomando vitaminas prenatales, recibiendo atención prenatal temprana y manteniendo un peso y una alimentación saludables (véase también Cuidado personal durante el embarazo).

Problemas fetales

Los defectos congénitos puede afectar casi cualquier órgano. La ecografía prenatal se usa para diagnosticar muchos de estos defectos antes del nacimiento.

Problemas después del nacimiento

Algunos recién nacidos, especialmente aquellos que so prematuros, tienen problemas que aparecen o se descubren después del nacimiento. Los trastornos pueden afectar varios sistemas de órganos del cuerpo.

Algunos trastornos que afectan los pulmones y la respiración incluyen

Algunos trastornos que afectan la sangre incluyen

Algunos trastornos que afectan las hormonas incluyen

Algunos trastornos que afectan el tubo digestivo y el hígado incluyen

También existen enfermedades que afectan a otros sistemas orgánicos del recién nacido, como la retinopatía del prematuro, que afecta los ojos de algunos recién nacidos prematuros.

Diagnóstico

  • Antes del nacimiento, ecografía

  • Después del nacimiento, varias pruebas

Algunos problemas del recién nacidos pueden diagnosticarse antes del nacimiento si la madre recibe atención prenatal regular. Otros problemas se diagnostican después del nacimiento.

El diagnóstico de problemas antes del nacimiento es particularmente útil para fetos con ciertos defectos congénitos. Las madres y sus médicos pueden planear el parto de estos bebés en un hospital capaz de proporcionar un mayor nivel de atención al recién nacido, incluyendo el hecho de disponer de una Unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN).

Pruebas diagnósticas antes del nacimiento (atención prenatal)

La ecografía se usa antes del nacimiento para detectar muchos problemas y controlar el crecimiento y el desarrollo del feto. La ecografía ayuda a los médicos a determinar el sexo del feto, detectar anomalías en el útero, detectar ciertos defectos congénitos y determinar la edad gestacional del feto. Conocer la edad gestacional y los defectos congénitos del feto ayuda a los médicos a anticipar problemas que podrían aparecer durante el nacimiento. Sin embargo, la ecografía no es precisa al 100%. Algunos bebés nacen con defectos congénitos que no se detectaron mediante ecografía.

Una pantalla triple o pantalla cuádruple es una prueba que se realiza sobre la sangre de la madre para medir las concentraciones de ciertas hormonas y de una proteína llamada alfafetoproteína. Los resultados de la prueba pueden ser anormales si el feto presenta una anomalía genética como síndrome de Down (trisomía 21), trisomía 18, espina bífida y muchas otras anomalías. El análisis de sangre se realiza durante el primer trimestre y a menudo se combina con una ecografía para medir el grosor de los pliegues de la piel del cuello del feto. Algunos de los análisis de sangre pueden repetirse durante el segundo trimestre, y esta combinación de pruebas se conoce como pantalla secuencial.

Si los resultados de las pruebas de cribado indican un riesgo elevado de anomalías en el feto, se le ofrecen a la madre más pruebas, mayoritariamente pruebas prenatales no invasivas. Las pruebas prenatales no invasivas consisten en pruebas genéticas de pequeñas cantidades de ADN fetal que se filtra de la circulación del feto hacia la sangre de la madre. En algunos casos, los médicos realizan pruebas en las células del feto utilizando muestras del líquido amniótico tomadas con una aguja (amniocentesis), de la placenta (muestreo de vellosidades coriónicas) o del cordón umbilical (cordocentesis).

Cada vez más, las pruebas prenatales no invasivas combinadas con un solo análisis de sangre de la concentración de alfafetoproteína están reemplazando a las pantallas triple, cuádruple y secuencial. Este nuevo enfoque de las pruebas ha aumentado la precisión con un costo general más bajo.

Se puede realizar una ecocardiografía fetal, un examen detallado del corazón con un ecógrafo especializado, para detectar ciertos defectos cardíacos.

En la actualidad se emplea la resonancia magnética nuclear (RMN) para evaluar algunas anomalías fetales que se han detectado primero mediante ecografía. La RMN puede ofrecer información adicional sobre una anomalía y puede ser útil para evaluar las opciones de tratamiento.

Una fetoscopia es una prueba invasiva que consiste en la inserción de un pequeño visor (endoscopio) en el útero. Al principio del embarazo, el endoscopio puede insertarse a través del cuello uterino de la madre. En fases posteriores del embarazo, el endoscopio se inserta a través de una pequeña incisión practicada en el abdomen de la madre y luego a través de otra incisión practicada en el útero. El endoscopio permite a los médicos observar directamente la placenta y el feto para identificar (y en ocasiones tratar) trastornos fetales.

Diagnóstico después del nacimiento

Después del nacimiento, el personal de enfermería y los médicos realizan una exploración física rutinaria, miden las concentraciones de oxígeno en sangre y realizan las pruebas de cribado sistemáticas. Se pueden realizar exámenes adicionales (como análisis de sangre, radiografías, ecografías y otros) cuando los bebés tienen problemas específicos o aparecen hallazgos anormales en las pruebas de rutina.

Según su edad gestacional, los recién nacidos se clasifican como prematuros, pretérmino tardíos, a término, postérmino o posmaduros.

Seguidamente se clasifican en tres grupos según cuánto pesan en comparación con otros recién nacidos de la misma edad gestacional. Los tres grupos son

  • Pequeño para su edad gestacional: peso inferior al del percentil 10, lo que significa que estos bebés se encuentran entre los 9 bebés de más bajo peso de cada 100 nacidos con una determinada edad gestacional

  • Grande para su edad gestacional: peso superior al del percentil 90, lo que significa que estos bebés se encuentran entre los 9 con mayor peso de cada 100 nacidos con una edad gestacional concreta

  • Apropiado para su edad gestacional: peso entre el percentil 10 y el 90, lo que significa que se encuentran entre los 82 bebés en el rango medio de peso

La clasificación de la edad gestacional y el peso ayuda a los médicos a determinar el riesgo de diversas complicaciones. Por ejemplo, los recién nacidos prematuros y pretérmino tardíos corren un mayor riesgo de problemas respiratorios porque es posible que sus pulmones no estén completamente desarrollados. Los recién nacidos grandes para la edad gestacional pueden tener partos más difíciles y un mayor riesgo de concentraciones bajas de azúcar (glucosa) en sangre.

Tratamiento

El tratamiento médico de los trastornos específicos se discute en otro capítulo. Cuando es posible, los recién nacidos (neonatos) más enfermos son atendidos en una unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN).

Unidad de cuidados intensivos neonatales

La unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN) es una instalación especializada que proporciona el equipo médico y la tecnología necesarios para la atención de recién nacidos (neonatos) con diversos trastornos. Los recién nacidos pueden necesitar dicha atención especializada debido a

El equipo de una unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN) generalmente está dirigido por neonatólogos (pediatras especialmente entrenados para manejar los problemas de los recién nacidos). Gran parte de los cuidados los realiza personal de enfermería especialista en atención neonatal. Entre los miembros del equipo también puede haber pediatras, personal de enfermería especialista en neonatología (personal de enfermería específicamente capacitado para atender a los recién nacidos), personal médico auxiliar de neonatología, terapeutas respiratorios, trabajadores sociales, farmacéuticos, terapeutas físicos y ocupacionales, logopedas y otro personal especializado. Muchas unidades de cuidados intensivos neonatales (UCIN) también tienen médicos y estudiantes en prácticas. Dependiendo de la atención que requiera el bebé, también suele participar personal médico y quirúrgico subespecialista.

En la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN), los recién nacidos son atendidos en incubadoras o calentadores radiantes, que los mantienen calientes y permiten al personal sanitario observarlos y tratarlos. Los bebés suelen estar conectados a monitores que miden continuamente la frecuencia cardíaca, la respiración, la presión arterial y los niveles de oxígeno en sangre. Es posible que se les coloquen catéteres en el interior de una arteria o en la vena que entra en el cordón umbilical para permitir el control continuo de la presión arterial, la extracción repetida de muestras de sangre y la administración de líquidos y medicamentos.

Las UCIN son muy diversas. Algunas UCIN tienen pabellones en los que muchos bebés comparten un gran espacio, otras tienen módulos con unos cuantos bebés en un mismo espacio y otras tienen habitaciones privadas para una familia y su bebé. Con independencia del entorno, el personal de la UCIN se centra en satisfacer la necesidad de tiempo y privacidad que requieren los padres para familiarizarse con sus recién nacidos y así conocer la personalidad de su bebé, aquello que le gusta y lo que le desagrada y, en última instancia, satisfacer la necesidad de aprender cualquier tipo de cuidado especial que deban proporcionarle al bebé en casa. Las horas de visita varían, pero generalmente son flexibles para que las familias puedan pasar todo el tiempo que deseen con su bebé recién nacido. Algunos hospitales disponen de instalaciones para que los padres puedan pernoctar en el propio hospital o cerca.

En algunas ocasiones los padres sienten que tienen poco que ofrecer a su recién nacido en la unidad de cuidados intensivos neonatales. Sin embargo, su presencia, que incluye acariciar, hablar y cantar a su recién nacido es muy importante. Los recién nacidos oyen la voz de sus padres incluso antes del nacimiento y están acostumbrados a ella, por lo que a menudo responden mejor a los intentos de sus padres para calmarlos. El contacto piel con piel (también llamado método de la madre canguro) en el que se permite al recién nacido yacer sobre el pecho de la madre o del padre, es reconfortante para el recién nacido y mejora la calidad del vínculo.

La leche materna reduce significativamente el riesgo de enterocolitis necrosante (un trastorno intestinal grave que puede ocurrir en bebés prematuros) e infecciones en bebés prematuros, además de presentar una amplia gama de beneficios para la salud de todos los bebés (véase Beneficios de amamantar). El personal de la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN) recomienda encarecidamente a las madres que amamanten cuando el estado de salud de su bebé lo permita. Sin embargo, según la edad gestacional y los problemas médicos, es posible que los bebés que están en una UCIN no puedan mamar o tomar leche materna de un biberón. Los bebés prematuros no pueden succionar adecuadamente y no son capaces de coordinar la succión, la deglución y la respiración. Los bebés nacidos a término que están en la UCIN pueden tener problemas respiratorios u otras enfermedades que imposibiliten la lactancia. Pero, debido a que la leche materna es claramente el mejor alimento para los recién nacidos, se recomienda a las madres que extraigan su leche con un dispositivo de succión para poder usarla más adelante.

El personal de la UCIN entiende que los progenitores deben mantenerse al día sobre el estado de su bebé y el curso esperado, el plan de atención y el tiempo estimado de alta. Las conversaciones periódicas con el personal de enfermería y el equipo médico son beneficiosas. Muchas UCIN también cuentan trabajadores sociales que ayudan a comunicarse con los padres y a organizar la relación entre los servicios médicos y los familiares.

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