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Uso de fármacos para tratar las convulsiones en los niños

Uso de fármacos para tratar las convulsiones en los niños

Cuando un niño ha sufrido una crisis convulsiva, los padres están preocupados por si necesita tomar algún medicamento para controlar las convulsiones (un antiepiléptico o un anticonvulsivo). A los padres les preocupan los efectos secundarios, y saben que conseguir que el niño tome un medicamento de forma regular es difícil. Aprender más acerca de los anticonvulsivos o los antiepilépticos puede ayudar a los padres a participar de forma más activa en las decisiones sobre el tratamiento de su hijo.

Positivos:

  • La mayoría de los niños que han tenido solo una crisis convulsiva no necesitan tomar anticonvulsivos.

  • Los médicos pueden elegir entre más de veinte anticonvulsivos o antiepilépticos para encontrar el más apropiado para cada niño.

  • Los anticonvulsivos o antiepilépticos detienen o controlan las convulsiones en el 80% de los niños.

  • Muchos niños necesitan tomar solo un anticonvulsivante o antiepiléptico.

  • La mayoría de los niños finalmente pueden dejar de tomar anticonvulsivos o antiepilépticos.

Negativos:

  • La mayoría de los antiepilépticos o anticonvulsivos tienen efectos secundarios, como mareos, náuseas, inestabilidad, somnolencia, visión doble o erupción cutánea (exantema).

  • Algunos anticonvulsivos o antiepilépticos afectan la capacidad de atención, la memoria y el rendimiento escolar durante el tratamiento.

  • Los niños que toman ciertos anticonvulsivos deben someterse a análisis de sangre periódicos para determinar si la dosis es correcta o para descartar la presencia de efectos secundarios indeseados (como desequilibrios químicos en la sangre).

  • Algunos anticonvulsivos o antiepilépticos más recientes aún no han sido probados en niños pequeños (aunque estos fármacos a menudo se utilizan en niños pequeños y se publican los resultados de la experiencia).

Al sopesar las preocupaciones, los progenitores deben recordar que la prevención de futuras crisis convulsivas es importante porque las convulsiones mal controladas pueden conducir a una ralentización de los procesos intelectuales (retrasos cognitivos), problemas emocionales y de conducta y una mala calidad de vida. Además, la prevención de las convulsiones evita las lesiones y los accidentes que pueden ocurrir como consecuencia de un ataque.

Para estar seguros de que se toman los fármacos con una pauta regular, los padres pueden hacer lo siguiente:

  • Utilizar un pastillero (que contiene compartimentos para cada día de la semana, para las diferentes horas del día, o ambas).

  • Renovar la receta del médico antes de que se acabe el fármaco.

  • Animar al niño a asumir la responsabilidad de tomarse el fármaco, pero seguir supervisando el proceso hasta que pueda estarse seguro de que el niño cumple con ello.

  • Hablar previamente con el médico de qué hay que hacer si el niño olvida una dosis.