La blastomicosis es una infección principalmente de los pulmones, causada por el hongo Blastomyces.
La inhalación de esporas del hongo provoca la infección.
Los afectados tienen fiebre, escalofríos y sudoración profusa, y algunas veces dolor torácico, dificultad respiratoria y tos.
La infección puede propagarse a la piel, los huesos, los aparatos reproductivo y urinario, y las membranas que recubren el encéfalo, produciendo inflamación, dolor y otros síntomas.
Se obtiene una muestra de esputo o de tejido infectado y se envía al laboratorio para su cultivo; además, se realiza una radiografía torácica.
Los medicamentos antifúngicos pueden eliminar la infección.
(Véase también Introducción a las infecciones fúngicas.)
La blastomicosis es una infección poco frecuente. Afecta principalmente a hombres adultos, posiblemente porque los hombres tienen más probabilidades de trabajar o jugar en áreas donde el hongo es común, como en suelo húmedo que contiene plantas muertas o en descomposición, hojas, restos de animales y heces de animales.
La mayoría de los casos de blastomicosis ocurren en zonas de América del Norte, donde el hongo vive en el suelo cerca del lecho de los ríos:
Los valles de los ríos Ohio y Mississippi (que se extienden en los estados del Atlántico medio y sudeste)
El norte del Medio Oeste
El norte del estado de Nueva York (Valle del Río Mohawk)
Las zonas del sur de Canadá que bordean los Grandes Lagos y el río San Lorenzo
En raras ocasiones, la infección se produce en Oriente Medio y África.
Blastomyces se reproducen diseminando esporas microscópicas. Las esporas de Blastomyces entran en el organismo a través de las vías respiratorias al inhalarlas. Por consiguiente, la blastomicosis afecta principalmente a los pulmones, pero a veces el hongo se propaga por el torrente sanguíneo y puede llegar a otras partes del cuerpo, especialmente la piel. Una vez en los pulmones, la blastomicosis también se puede extender a la próstata, los epidídimos, los testículos, las vesículas seminales, los riñones, las vértebras, los extremos de los huesos largos, la capa más profunda de la piel, el sistema nervioso central, las membranas que recubren la boca o la nariz, la glándula tiroidea, los ganglios linfáticos y la médula ósea.
La blastomicosis puede ocurrir en personas con un sistema inmunitario saludable. Sin embargo, la blastomicosis puede ser más común y más grave en algunas personas con un sistema inmunitario debilitado. A diferencia de la mayoría de las infecciones fúngicas, la blastomicosis no es más habitual en las personas con infección avanzada por VIH (también llamada sida). Sin embargo, tiende a ser más grave en personas con infección avanzada por VIH.
Síntomas de la blastomicosis
A veces, la blastomicosis pulmonar no causa síntomas o causa síntomas que desaparecen rápidamente y no son reconocidos.
Cuando aparecen síntomas, pueden comenzar abruptamente o gradualmente, e incluyen fiebre, escalofríos y sudoración profusa.
También produce dolor torácico, dificultad para respirar y tos persistente, con o sin esputo. La infección pulmonar suele progresar lentamente, y en ocasiones mejora sin tratamiento.
En algunas personas, la infección progresa rápidamente.
Cuando la blastomicosis se disemina de los pulmones puede afectar a muchas áreas del organismo, pero las zonas afectadas con mayor frecuencia son las siguientes:
Piel
Huesos
Vías reproductivas y urinarias (incluyendo la próstata)
Cerebro y los tejidos que lo cubren
La infección que se extiende a la piel empieza como pequeñas protuberancias elevadas (pápulas), que pueden contener pus. A continuación aparecen placas verrucosas con relieve, rodeadas de diminutos acúmulos de pus (abscesos).
En la blastomicosis, la infección que se propaga a la piel comienza en forma de pequeños bultos elevados. Esta foto muestra una ampolla.
Imagen cortesía de www.doctorfungus.org © 2005.
Los tejidos situados encima de los huesos infectados pueden aparecer inflamados, calientes y dolorosos.
En los hombres, el conducto espiral en la parte superior de un testículo (epidídimo) se hincha y provoca dolor, o se infecta la glándula prostática (prostatitis) y causa molestias. En las mujeres, los problemas genitales son menos frecuentes, pero la blastomicosis puede causar la formación de un absceso (una bolsa de pus) en los ovarios y las trompas de Falopio, una infección en el revestimiento del útero y una infección de las trompas de Falopio.
Los hongos pueden propagarse a los tejidos que cubren el encéfalo y la médula espinal (meninges), produciendo meningitis micótica. Pueden aparecer abscesos en el encéfalo. Las personas pueden tener dolor de cabeza y confusión.
Diagnóstico de la blastomicosis
Análisis y cultivo de una muestra de material infectado
Radiografía de tórax
Prueba de detección de antígenos
El médico establece el diagnóstico de blastomicosis enviando al laboratorio una muestra de esputo o de tejido infectado para su examen al microscopio y su cultivo.
Se realiza una radiografía de tórax para comprobar si existen signos de infección de los pulmones.
Los médicos también pueden solicitar un análisis de orina y de sangre para buscar proteínas (antígenos) liberadas por el hongo.
Se pueden realizar pruebas que detectan material genético de microorganismos, como la reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés). La prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés) se utiliza para producir muchas copias de un gen procedente de un hongo, lo que hace que dicho hongo sea mucho más fácil de identificar.
Tratamiento de la blastomicosis
Medicamentos antifúngicos
Si la blastomicosis es grave, se administra anfotericina B por vía intravenosa. Si la blastomicosis es de leve a moderada, se administra itraconazol por vía oral.Si la blastomicosis es grave, se administra anfotericina B por vía intravenosa. Si la blastomicosis es de leve a moderada, se administra itraconazol por vía oral.
Con tratamiento, las personas afectadas empiezan a sentirse mejor con bastante rapidez, pero el itraconazol debe continuarse de 6 a 12 meses o a veces más tiempo.Con tratamiento, las personas afectadas empiezan a sentirse mejor con bastante rapidez, pero el itraconazol debe continuarse de 6 a 12 meses o a veces más tiempo.
Sin tratamiento, la blastomicosis empeora lentamente y, aunque en raras ocasiones, puede llevar a la muerte.



