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Aspergilosis

Por

Sanjay G. Revankar

, MD, Wayne State University School of Medicine

Última revisión completa sept. 2019
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La aspergilosis es una infección, principalmente de los pulmones, causada por el hongo Aspergillus.

  • En los pulmones o en los senos paranasales puede formarse una bola de micelios (fibras micóticas), coágulos de sangre y glóbulos blancos (leucocitos).

  • Los afectados pueden no tener síntomas o presentar expectoración de sangre, fiebre, dolor torácico y dificultad respiratoria.

  • Si los hongos se extienden al hígado o a los riñones, pueden producir disfunción en dichos órganos.

  • El diagnóstico suele requerir radiografías o una tomografía computarizada, y si es posible, el cultivo de una muestra de material infectado.

  • Se realiza un tratamiento con fármacos antifúngicos, y en algunos casos es necesaria la cirugía para extirpar las bolas de hongos.

Los aspergillos son muy frecuentes en el entorno, tanto interior como exterior, y suelen estar presentes en los montones de abono, en los conductos de ventilación y en partículas de polvo suspendidas en el aire. El contacto con estos hongos resulta, por tanto, inevitable.

Por lo general, la aspergilosis es causada por la inhalación de esporas de Aspergillus. La mayoría de personas inhalan estas esporas todos los días sin ningún tipo de problema. Pero si el sistema inmunitario está debilitado, la infección es más probable, dado que la aspergilosis es una infección fúngica oportunista (es decir, un tipo de infección que se produce aprovechando que el sistema inmunitario se encuentra deprimido). El sistema inmunológico puede debilitarse por lo siguiente:

  • Trastornos que afectan el sistema inmunológico (incluido el sida y algunos trastornos hereditarios)

  • Cáncer

  • Fármacos como los corticoesteroides (si se toman dosis altas durante mucho tiempo), quimioterapia contra el cáncer, o medicamentos que se usan para prevenir el rechazo de un órgano trasplantado.

La aspergilosis puede adoptar varias formas:

  • Aspergilosis pulmonar: la aspergilosis suele afectar a los espacios abiertos del organismo, como las cavidades que se forman en los pulmones debido a enfermedades pulmonares preexistentes. La infección también puede producirse en los conductos del oído y en los senos paranasales. En los senos paranasales y los pulmones, la aspergilosis se manifiesta normalmente como una masa redondeada (aspergiloma) compuesta por una maraña de fibras micóticas, coágulos de sangre y glóbulos blancos (leucocitos). La masa de hongos aumenta progresivamente de tamaño, destruyendo el tejido pulmonar durante el proceso, pero no suele extenderse a otras zonas.

  • Aspergilosis invasiva: con menor frecuencia, la aspergilosis es muy agresiva y rápidamente se extiende por los pulmones y a menudo a través del torrente sanguíneo hacia el encéfalo, el corazón, el hígado y los riñones. Esta rápida diseminación aparece principalmente en personas con deficiencias graves del sistema inmunitario.

  • Aspergilosis broncopulmonar alérgica: algunas personas con asma o con fibrosis quística desarrollan una reacción alérgica crónica con tos, sibilancias y fiebre si Aspergillus coloniza el revestimiento de sus vías aéreas.

  • Aspergilosis superficial: esta forma es poco frecuente. Puede aparecer en quemaduras, bajo los vendajes, después de una lesión ocular o en los senos paranasales, la boca, la nariz o el conducto auditivo.

Síntomas

Aspergilosis pulmonar

La masa micótica localizada en los pulmones puede no causar ningún síntoma y ser descubierta en una radiografía de tórax realizada por otras razones, o bien puede provocar expectoración persistente de sangre y rara vez una hemorragia grave, incluso mortal.

Aspergilosis invasiva

Una infección rápidamente invasiva en los pulmones suele producir tos, fiebre, dolor torácico y dificultad respiratoria. Sin tratamiento, esta forma de aspergilosis invasiva es mortal.

La aspergilosis que se extiende a otros órganos produce una enfermedad grave, cuyos síntomas incluyen fiebre, escalofríos, choque (shock), delirio y coágulos de sangre. El paciente puede sufrir insuficiencia renal o hepática (dando lugar a ictericia), y dificultad respiratoria. La muerte puede ocurrir rápidamente.

Aspergilosis superficial

La aspergilosis del conducto auditivo produce prurito y en algunos casos dolor; el líquido que supura el oído durante la noche puede manchar la almohada.

La aspergilosis de los senos paranasales causa sensación de congestión y a veces dolor, hemorragias o secreciones nasales.

Diagnóstico

  • Examen, análisis y cultivo de una muestra de material infectado

Los médicos sospechan aspergilosis basándose en los síntomas. Una radiografía o una tomografía computarizada (TC) del área infectada proporciona también pistas para realizar el diagnóstico.

Para identificar el hongo, el médico por lo general tiene que obtener una muestra de material infectado y enviarla al laboratorio para realizar un cultivo, examinarlo y proceder a su análisis. Puede utilizarse un tubo de visualización (broncoscopio o rinoscopio) para obtener el material de los pulmones o de los senos paranasales. En algunos casos se necesita una biopsia para obtener una muestra.

Tratamiento

  • Fármacos antifúngicos

  • En algunos casos es necesaria cirugía para extraer el tejido infectado por el hongo.

La aspergilosis presente solo en un seno paranasal o en una única zona del pulmón requiere tratamiento, pero no supone un peligro inmediato porque progresa lentamente. Sin embargo, si la infección es generalizada o la persona se encuentra gravemente enferma o tiene un sistema inmunitario debilitado, el tratamiento se inicia de inmediato.

La aspergilosis invasiva se trata con fármacos antifúngicos, como el voriconazol, el isavuconazol o, en ocasiones, posaconazol o itraconazol. Sin embargo, algunos tipos de Aspergillus no responden a dichos fármacos y puede ser necesario el tratamiento con anfotericina B o con una combinación de fármacos. Siempre que sea posible, se debe corregir cualquier afección que debilite el sistema inmunológico. Por ejemplo, los médicos pueden aconsejar el abandono del tratamiento con corticoesteroides (que deprimen el sistema inmunológico).

La aspergilosis del canal auditivo se trata mediante el raspado del hongo y la aplicación de gotas antimicóticas. Las acumulaciones de hongos localizadas en los senos paranasales por lo general deben extirparse quirúrgicamente.

Las bolas fúngicas en los pulmones (aspergilomas) no suelen requerir tratamiento con medicamentos y por lo general no responden a los mismos. Si estas bolas causan sangrado (lo que hace que las personas afectadas puedan toser sangre) u otros síntomas, es posible que se tengan que extirpar quirúrgicamente. La cirugía cura la infección, pero a menudo es arriesgada, porque muchas de estas personas tienen otros trastornos.

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