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Trabajo de parto

Por

Raul Artal-Mittelmark

, MD, Saint Louis University School of Medicine

Última revisión completa sept. 2019
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Datos clave
NOTA: Esta es la versión para el público general. MÉDICOS: Hacer clic aquí para la versión para profesionales
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El parto consiste en una serie de contracciones uterinas rítmicas y progresivas que gradualmente hacen descender al feto por la cérvix (cuello del útero) y la vagina (canal del parto) hacia el exterior.

(Véase también Introducción al parto.)

El parto se compone de tres etapas principales:

  • Primera etapa: periodo de dilatación (o trabajo de parto). Cuenta con dos fases, inicial y activa. Las contracciones provocan la dilatación gradual del cuello uterino, que se va haciendo más delgado hasta llegar a desaparecer (borramiento) y casi a confundirse con el resto del útero. Estos cambios permiten que el feto pase a la vagina.

  • Segunda etapa: periodo de expulsión. Se trata del nacimiento del bebé.

  • Tercera etapa: periodo de alumbramiento. Se trata de la expulsión de la placenta.

El parto suele comenzar aproximadamente en torno a 2 semanas antes o después de la fecha estimada del parto. No se sabe exactamente qué hace que se inicie el parto. Hacia el final del embarazo (después de 36 semanas), el médico examina el cuello uterino para intentar predecir cuándo comenzará el parto.

Un parto dura de 12 a 18 horas de media en la mujer primípara (que da a luz por primera vez) y tiende a acortarse hasta de 6 a 8 horas de media en los embarazos siguientes. El hecho de permanecer de pie y caminar durante la primera etapa del parto puede acortarlo en más de 1 hora.

Etapas del parto

PRIMERA ETAPA

Desde el principio de los trabajos de parto hasta la dilatación completa del cuello uterino (unos 10 cm).

Fase inicial (latente)

  • Las contracciones son irregulares al principio, pero se vuelven cada vez más fuertes y rítmicas.

  • Las molestias son mínimas.

  • El cuello uterino (cérvix) empieza a hacerse más delgado y se dilata aproximadamente 4 centímetros.

  • La fase inicial tiene una duración media de 8 horas (por regla general no más de 20 horas) en un primer embarazo y de 5 horas (por regla general no más de 12 horas) en los embarazos posteriores.

Etapas del parto

Fase activa

  • El cuello del útero se dilata por completo, pasando de los 4 a los 10 cm. Se hace más delgado y se va retirando (borrando) hasta que se une con el resto del útero.

  • La parte que presenta el bebé, por lo general la cabeza, comienza a descender por la pelvis de la mujer.

  • La mujer comienza a sentir la necesidad de pujar mientras el bebé desciende, pero se debe resistir. Empujar demasiado pronto puede desgarrar el cuello uterino y desperdiciar energía.

  • Esta fase dura de 5 a 7 horas de media en un primer embarazo y de 2 a 4 horas en los embarazos posteriores.

Etapas del parto

SEGUNDA ETAPA

Desde la dilatación completa del cuello uterino hasta el nacimiento del bebé: esta etapa suele durar aproximadamente 2 horas en un primer embarazo y aproximadamente 1 hora en embarazos posteriores. Puede durar una hora o más si la mujer ha recibido una inyección epidural o un medicamento para aliviar el dolor. Durante esta etapa, la mujer empuja.

Etapas del parto

TERCERA ETAPA

Desde el nacimiento del bebé hasta la expulsión de la placenta: esta etapa suele durar unos minutos aunque puede llegar a durar hasta 30 minutos.

Etapas del parto

Comienzo del parto

Todas las mujeres embarazadas deben saber cuáles son los principales signos del comienzo del parto:

  • Contracciones a intervalos regulares en la parte inferior del abdomen

  • Dolor de espalda

Toda mujer que ya ha tenido partos rápidos en embarazos anteriores debe ponerse en contacto con su médico apenas piense que está comenzando el parto. Las contracciones en la parte inferior del abdomen al principio pueden ser débiles, irregulares y muy espaciadas. Pueden sentirse como dolores menstruales. A medida que pasa el tiempo, las contracciones abdominales se van haciendo más largas, más intensas y más próximas entre sí. Las contracciones y el dolor de espalda pueden ser precedidos o acompañados de otros hechos como los siguientes:

  • Expulsión del tapón mucoso: una pequeña secreción de sangre mezclada con mucosidad de la vagina generalmente es un indicio de que el parto está a punto de iniciarse. Desde la expulsión del tapón mucoso hasta el comienzo de las contracciones pueden pasar hasta 72 horas.

  • Rotura del saco amniótico: al inicio del parto normalmente se rompe el saco amniótico (membranas llenas del líquido que contiene el feto) y el líquido amniótico sale al exterior a través de la vagina. A este episodio se le suele llamar «rotura de aguas». Algunas veces la rotura de membranas se produce antes de comenzar el trabajo de parto. La rotura de las membranas antes del comienzo del parto se llama rotura prematura de membranas. Algunas mujeres sienten la salida de un chorro de líquido de la vagina, seguida de fugas menores pero constantes.

Si las membranas se rompen antes del trabajo de parto, la gestante debe ponerse en contacto con su médico o matrona de inmediato. Alrededor del 80% al 90% de las mujeres cuyas membranas se rompen en o cerca de su fecha de parto, inician el parto espontáneamente en un plazo de 24 horas. Si el parto no ha comenzado después de varias horas y el feto está preparado para nacer, las mujeres suelen ser ingresadas en el hospital, donde se les inicia el parto artificialmente (inducción) para reducir el riesgo de infección. Este riesgo se origina porque después de la ruptura de las membranas, las bacterias de la vagina pueden entrar en el útero con mayor facilidad y causar una infección en la mujer, el feto o en ambos.

Para inducir el parto se usa oxitocina (que provoca las contracciones uterinas) o un medicamento similar, como la prostaglandina. Sin embargo, si el saco amniótico se rompe más de 6 semanas antes de lo debido (de manera prematura o antes de la semana 34), los médicos no inducen el parto hasta que el feto no sea más maduro.

Ingreso en un hospital o un centro de maternidad privado

Una mujer debe ir a un hospital o centro de maternidad cuando ocurre una de las siguientes situaciones:

  • Se produce la rotura de membranas.

  • Si aparecen contracciones fuertes cada 6 minutos o menos y duran 30 segundos o más.

Si se sospecha la rotura del saco o el cuello uterino se ha dilatado más de 4 cm, la mujer es ingresada. Si el médico o la matrona no está seguro de si el parto ha comenzado, se suele dejar en observación a la mujer y se supervisa el feto durante una hora aproximadamente. Si para entonces no se confirma el parto, se envía a la mujer a casa.

Cuando la mujer es ingresada se anota la intensidad, la duración y la frecuencia de las contracciones. También se determina el peso de la mujer, la tensión arterial, la temperatura y las frecuencias cardíaca y respiratoria, y se toman muestras de orina y sangre para analizarlas. El examen del abdomen incluye la estimación del tamaño fetal, su posición (si está mirando hacia adelante o hacia atrás) y su presentación (es decir, si la cabeza, la cara, las nalgas o los hombros se encuentran más próximos al canal del parto).

La posición y presentación del feto determinarán cómo va a pasar a través de la vagina. La combinación más segura y frecuente consiste en lo siguiente:

  • La cabeza primero

  • Orientada hacia atrás (con la cara hacia abajo cuando la mujer se tumba boca arriba)

  • La cara y el cuerpo vueltos hacia la derecha o la izquierda

  • El cuello doblado hacia adelante

  • El mentón metido hacia abajo

  • Los brazos cruzados sobre el pecho

La presentación de vértice o cefálica es la que la cabeza va por delante. Durante la última o las dos últimas semanas antes del parto, la mayoría de los fetos se dan la vuelta de forma que la cabeza se presenta primero. Una presentación o posición anormal, como cuando las nalgas salen primero, cuando el hombro va primero o cuando el feto está orientado hacia delante, dificulta considerablemente el parto tanto para la madre como para el feto y el médico. En ese caso se recomienda el parto por cesárea.

Posición y presentación normal del feto

Hacia el final del embarazo, el feto se coloca en posición de parto. Normalmente, la posición del feto es con la cabeza hacia abajo, inclinada hacia atrás (hacia la espalda de la madre), y con la cara y el cuerpo formando un ángulo hacia un lado, el cuello flexionado y en presentación cefálica.

Posición y presentación normal del feto

El examen vaginal se realiza para determinar si se ha roto el saco amniótico y si el cuello uterino está muy dilatado (se anotan los centímetros) o borrado, pero esta revisión puede omitirse si la mujer tiene hemorragias o si ha roto aguas de forma espontánea. También se toma nota del color del líquido amniótico. El líquido debe ser claro y sin un olor significativo. Si la mujer ha roto aguas y el líquido amniótico es verde, la anomalía de coloración es el resultado de la primera deposición del feto (meconio fetal).

Generalmente se inserta una vía intravenosa en el brazo de la mujer durante el parto en un hospital. Esta vía se utiliza para administrar líquidos para evitar una deshidratación y, en caso de ser necesario, para administrarle fármacos.

Cuando se administran líquidos por vía intravenosa, la mujer no tiene que comer ni beber durante el parto, aunque puede elegir ingerir algunos líquidos y alimentos suaves durante este periodo. El estómago vacío durante el parto hace que la mujer tenga menos probabilidades de vomitar. En muy raras ocasiones se aspira el vómito, por lo general después de la anestesia general. La aspiración del vómito puede provocar la inflamación de los pulmones, que es potencialmente mortal. Se suelen administrar antiácidos a las mujeres que tienen un parto por cesárea para reducir el riesgo de daños a los pulmones si se inhala el vómito.

Cardiotocografía

Poco después de que la mujer ingresa en el hospital, el médico u otro profesional de la salud escucha periódicamente los latidos del corazón del feto usando un tipo especial de estetoscopio (fetoscopio) o un dispositivo portátil de ecografía Doppler o bien mediante la monitorización electrocardiográfica del feto, con la que se realiza un seguimiento continuo. Los médicos monitorizan el corazón del feto para determinar si su frecuencia cardíaca es normal y, por lo tanto, si el feto está en una situación de sufrimiento fetal. Ciertos cambios anormales en la frecuencia cardíaca del feto durante las contracciones pueden indicar que no está recibiendo suficiente oxígeno.

La frecuencia cardíaca del feto se controla de distintos modos:

  • Externamente: se fija un dispositivo de ecografía (que transmite y recibe ondas de ultrasonido) al abdomen de la mujer. O bien se coloca un fetoscopio en el abdomen de la mujer a intervalos regulares.

  • Internamente: se introduce un electrodo (un pequeño sensor redondo unido a un cable) en la vagina de la parturienta y se ajusta al cuero cabelludo del feto. Normalmente la modalidad interna suele utilizarse cuando es probable que sobrevengan problemas durante el parto o cuando no pueden registrarse las señales del dispositivo externo. Este enfoque solo puede utilizarse después de que las membranas que contienen el feto se han roto (lo que se suele denominar "romper aguas").

El uso de un ecógrafo externo o de un electrodo interno para controlar la frecuencia cardíaca del feto se denomina monitorización fetal electrónica. La monitorización electrónica se usa para controlar continuamente las contracciones uterinas. Se utiliza prácticamernte en todos los embarazos de alto riesgo y, según los centros o los profesionales, en todos los embarazos.

En un embarazo de alto riesgo, la cardiotocografía se utiliza a veces para monitorizar la frecuencia cardíaca del feto en reposo y cuando está en movimiento. Si la frecuencia cardíaca no se acelera como se espera en dos ocasiones a los 20 minutos después de un movimiento fetal, el ritmo cardíaco se describe como no reactivo o no seguro. En ese caso se puede realizar un perfil biofísico fetal por ecografía, para comprobar el bienestar del feto.

Durante el perfil biofísico fetal se observa el feto usando métodos ecográficos para producir imágenes en tiempo real. Después de 30 minutos, los médicos asignan una puntuación de 0 a 2 a cada uno de los siguientes parámetros:

  • Los resultados de la cardiotocografía en reposo (reactiva o no reactiva)

  • Cantidad de líquido amniótico

  • Presencia o ausencia de un periodo de movimientos respiratorios rítmicos

  • Presencia o ausencia de al menos tres movimientos fetales claramente visibles

  • Tono muscular del feto, indicado por sus movimientos hacia adelante y hacia atrás, la posición de los dedos, de las extremidades o del tronco

Es admisible una puntuación hasta 10.

A partir de los resultados el médico puede permitir que el parto siga adelante o practicar un parto por cesárea inmediatamente.

Durante la primera etapa del parto, la frecuencia cardíaca del feto se controla de forma periódica mediante un estetoscopio o un ecógrafo o de forma continua mediante un aparato electrónico. El control de la frecuencia cardíaca del feto es la forma más fácil de determinar si el feto está recibiendo suficiente oxígeno. Las anomalías de la frecuencia cardíaca (demasiado rápida o demasiado lenta) y las variaciones (en el tiempo y en respuesta a las contracciones) pueden indicar un peligro para el feto (sufrimiento fetal). El ritmo cardíaco de la mujer también se monitorea periódicamente.

Durante la segunda etapa del parto, la frecuencia cardíaca del feto se controla después de varias contracciones o bien de forma continua si se usa un control electrónico. Se controla con regularidad la frecuencia cardíaca y la presión arterial de la mujer.

Alivio del dolor

Con el asesoramiento de su médico o de su matrona (a veces llamada comadrona), la mujer habitualmente planifica el tema del alivio del dolor mucho antes del inicio del parto. Puede escoger una de las medidas siguientes:

  • El parto natural, que se basa en técnicas de relajación y respiración para controlar el dolor durante el parto.

  • Analgésicos (por vía intravenosa)

  • Un tipo concreto de anestesia (local o regional) si es necesario

Una vez que comienza el parto, estos planes pueden modificarse, según se desarrolle el mismo, cómo se sienta la mujer y lo que recomiende el médico o la matrona.

La necesidad de la mujer de aliviar el dolor durante el parto varía en gran medida y, hasta cierto punto, depende de su estado de ansiedad. La asistencia a clases encaminadas a preparar a la mujer para el parto la ayudan a afrontar este acontecimiento. Esta preparación y el apoyo emocional de las personas que asisten al parto tienden a calmar la ansiedad y a reducir.

Pueden usarse analgésicos (medicamentos para aliviar el dolor). Si una mujer solicita analgésicos durante el parto, se le suelen administrar. Sin embargo, dado que algunos de estos fármacos pueden volver más lenta (deprimir) la respiración y otras funciones del recién nacido, la cantidad administrada será lo más pequeña posible. Por lo general, para aliviar el dolor se administra un opiáceo, como fentanilo o morfina, por vía intravenosa. Estos fármacos pueden retrasar la fase inicial de la primera etapa del parto, así que se suelen administrar durante la fase activa de la primera etapa. Además, como estos fármacos tienen el máximo efecto durante los primeros 30 minutos tras su administración, los medicamentos no suelen administrarse cuando el parto es inminente. Si se administran muy cerca del parto, el recién nacido puede estar demasiado sedado, lo que le hará más difícil la adaptación a la vida fuera del útero. Para contrarrestar los efectos sedantes de estos fármacos sobre el recién nacido, el médico puede administrarle el antídoto opioide naloxona inmediatamente después del parto.

La anestesia local adormece la vagina y los tejidos que se encuentran alrededor de su abertura. Esta área puede insensibilizarse mediante la aplicación de un anestésico local a través de la pared de la vagina en la zona alrededor del nervio que brinda sensibilidad a la parte inferior de la zona genital (nervio pudendo). Este procedimiento, denominado bloqueo pudendo, se utiliza solo al final de la segunda etapa del parto, cuando la cabeza del bebé está ya a punto de salir de la vagina. Este método se ha sustituido en gran medida por las inyecciones epidurales. Un procedimiento más frecuente pero menos efectivo consiste en la inyección de un anestésico local en el mismo orificio de la vagina. Con ambos procedimientos, la mujer puede permanecer despierta y pujar, y no afectan a la actividad del feto. Estos procedimientos son útiles en partos sin complicaciones.

La anestesia regional insensibiliza una zona más extensa. Se puede emplear en las mujeres que desean un alivio del dolor más completo. Pueden utilizarse los siguientes procedimientos:

  • Cuando hace falta aliviar el dolor, casi siempre se usa una inyección lumbar epidural. Se inyecta un anestésico en la parte inferior de la espalda, en el espacio comprendido entre la columna vertebral y la capa externa del tejido que cubre la médula espinal (espacio epidural). De forma alternativa, se coloca un catéter en el espacio epidural, a través del cual se administra de manera lenta y continua un anestésico local como bupivacaína. A menudo también se inyecta un opiáceo, como fentanilo o sufentanilo. La inyección epidural en el parto no impide que la mujer empuje adecuadamente y no aumenta la probabilidad de que sea necesario un parto por cesárea. También se puede usar la inyección epidural en los partos por cesárea.

  • La anestesia raquídea consiste en la inyección de un anestésico en el espacio comprendido entre el centro y las capas internas del tejido que cubre la médula espinal (espacio subaracnoideo). Por lo general, se utiliza la anestesia raquídea en los partos por cesárea cuando no existen complicaciones.

A veces el uso de cualquiera de los dos procedimientos ocasiona un descenso de la presión arterial. Por lo tanto, si se utiliza uno de estos procedimientos, se debe medir con frecuencia la presión arterial de la madre.

La anestesia general provoca la inconsciencia temporal de la mujer. Es necesaria en escasas ocasiones y no suele usarse porque puede volver más lento el funcionamiento del corazón, los pulmones y el cerebro del feto. Aunque este efecto suele ser temporal, puede afectar al recién nacido en su adaptación a la vida fuera del útero. Se puede emplear en cesáreas de urgencia porque es el modo más rápido de anestesiar a la madre.

Parto natural

El parto natural utiliza técnicas de relajación y respiración para controlar el dolor durante el parto.

Con el fin de prepararse para un parto natural, la embarazada y su pareja asisten a clases explicativas, por lo general de 6 a 8 sesiones durante varias semanas, para aprender a usar las técnicas de relajación y de respiración. También aprenden lo que sucede en las diversas etapas del parto.

La técnica de relajación consiste en poner bajo tensión en forma consciente una parte del cuerpo y luego relajarla. Esta técnica ayuda a la mujer a relajar el resto de su cuerpo mientras el útero se contrae durante el parto y a relajar todo el cuerpo entre contracciones.

La técnica de respiración consiste en practicar varias clases de respiración que se utilizan en diferentes momentos durante el parto. Los siguientes tipos de respiración pueden ser de gran ayuda durante la primera etapa del parto, antes de que la mujer comience a empujar:

  • La respiración profunda con espiración lenta ayuda a la mujer a relajarse al comienzo y al final de una contracción

  • La respiración rápida y superficial (jadeo) en la parte superior del pecho durante el máximo nivel de una contracción

  • Una serie de jadeos y soplidos para ayudar a la mujer a abstenerse de pujar cuando siente necesidad de hacerlo antes de dilatar completamente y retraer (borrar) el cuello uterino

Tanto la mujer como su compañero deben practicar las técnicas de relajación y respiración regularmente durante el embarazo. Durante el parto, la pareja de la futura madre puede, además de brindarle apoyo emocional, ayudarle a recordar lo que debe hacer en cada etapa en particular y percibir los momentos en que ella se tensa. La pareja también puede aplicar algún masaje a la futura madre para mejorar su relajación.

Probablemente el método de parto natural más conocido es el de Lamaze. Otro método, el de Leboyer, consiste en realizar el parto en una habitación con poca luz y sumergir al bebé en agua tibia justo después del parto.

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