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Hemangiomas de la lactancia

Por

Denise M. Aaron

, MD, Dartmouth-Hitchcock Medical Center

Última modificación del contenido may. 2019
Información: para pacientes
NOTA: Esta es la versión para profesionales. PÚBLICO GENERAL: Hacer clic aquí para obtener la versión para público general.
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Los hemangiomas de la lactancia son lesiones vasculares sobreelevadas, de color azulado o rojizo e hiperplásicas que aparecen durante el primer año de vida. La mayoría de las lesiones se resuelven espontáneamente; deben tratarse cuando obstruyen la visión, la vía aérea u otras estructuras. El tratamiento ideal varía en función de muchos factores específicos del paciente.

El hemangioma de la lactancia es el tumor más frecuente en la lactancia afecta al 10 a 12% de los lactantes de hasta 1 año de vida. Un hemangioma de la lactancia está presente desde el nacimiento en el 10 al 20% de los lactantes afectados y casi siempre durante las primeras semanas de vida; en ocasiones, las lesiones más profundas pueden no ser evidentes hasta meses después del nacimiento. El tamaño y la vascularización aumentan rápidamente, con un pico al año de vida.

Los hemangiomas de la lactancia pueden clasificarse según el aspecto general (superficiales, profundos o cavernosos) o por otras características (p. ej., hemangioma en fresa o frutilla). Sin embargo, como todas estas lesiones comparten la fisiopatología y la historia natural, se prefiere el término inclusivo "hemangioma infantil".

Signos y síntomas

Las lesiones superficiales tienen un color rojo brillante; las más profundas, una coloración azulada. Las lesiones pueden sangrar o ulcerarse con un traumatismo menor; las úlceras pueden ser dolorosas.

En ciertas ubicaciones, los hemangiomas de la lactancia pueden interferir con la función. Las lesiones en la cara o en la bucofaringe pueden interferir con la visión u obstruir las vías aéreas; las que están cerca del meato urinario o el ano, pueden hacerlo con la evacuación. La presencia de un hemangioma periocular en un lactante es una emergencia y debe ser tratado con rapidez para evitar defectos visuales permanentes. Los hemangiomas lumbosacros pueden ser un signo de anomalías neurológicas o urogenitales subyacentes.

Las lesiones involucionan lentamente a partir de los 12 a 18 meses, con disminución del tamaño y la vascularización. En general, los hemangiomas de la lactancia involucionan un 10%/año (p. ej., 50% a la edad de 5 años, 60% a los 6 años), con una involución máxima a los 10 años. Las lesiones involucionadas tienen un color amarillento o telangiectásico y una textura arrugada o laxa. Los cambios residuales siempre son proporcionales al tamaño y la vascularización máximos de la lesión.

Diagnóstico

  • Evaluación clínica

El diagnóstico de los hemangiomas de la lactancia es clínico; la extensión puede evaluarse por RM si las lesiones parecen comprometer estructuras vitales.

Tratamiento

  • Individualizado sobre la base de la localización, el tamaño y la gravedad de las lesiones

  • Para las lesiones que requieren tratamiento, pueden utilizarse corticoides tópicos, intralesionales, o sistémicos; láser; o propranolol oral

  • Medidas generales de cuidado para las heridas en las lesiones ulceradas

  • Por lo general, se evita la cirugía

No se emitió una recomendación universal para el tratamiento del hemangioma de la lactancia. Dado que la mayoría de las lesiones se resuelven espontáneamente, se indica observación antes de iniciar el tratamiento. Se debe considerar el tratamiento en lesiones que

  • Amenazan la vida

  • Amenazan la función (p. ej., la visión)

  • Involucran grandes áreas de la cara

  • Están distribuidos en la zona de la barba

  • Son ulceradas

  • Son múltiples

  • Son lumbosacras

Los tratamientos tópicos y el cuidado de las heridas resultan adecuados para lesiones ulceradas y ayudan a prevenir la formación de cicatrices, el sangrado o el dolor. Pueden emplearse compresas, mupirocina o metronidazol tópicos, vendajes protectores ( o general con películas de poliuretano o gasas impregnadas en vaselina) o cremas protectoras.

A menos que las complicaciones sean potencialmente fatales o haya compromiso de órganos vitales, debe evitarse la resección quirúrgica u otros procedimientos destructivos debido a que pueden dejar más cicatrices que las que quedan con la involución espontánea. Para ayudar a los padres a aceptar esta decisión de no intervenir quirúrgicamente, el médico puede revisar la historia natural de la enfermedad (las fotografías suelen ser muy útiles), hacer fotografías seriadas de la lesión para documentar la involución y escuchar con atención y empatía las preocupaciones de los padres.

Conceptos clave

  • El hemangioma de la lactancia afecta al 10 a 12% de los lactantes de hasta 1 año.

  • Las lesiones involucionan lentamente a partir de los 12 a 18 meses, con involución máxima hacia los 10 años.

  • A menos que las complicaciones sean potencialmente letales o los órganos vitales se vean comprometidos, evitar la cirugía.

Información: para pacientes
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