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Violencia Doméstica

Por

Erin G. Clifton

, PhD, Department of Psychiatry, University of Michigan

Última modificación del contenido abr. 2020
Información: para pacientes
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La violencia doméstica incluye abuso físico, sexual y psicológico entre personas que viven juntas, incluyendo parejas sexuales, padres e hijos, niños y abuelos, y hermanos. La violencia doméstica incluye la violencia de pareja, que se refiere al abuso físico, sexual o psicológico por parte de una pareja o un cónyuge actual o anterior.

La violencia doméstica ocurre entre las personas de todas las culturas, razas, orientaciones sexuales, ocupaciones, niveles de ingreso, y edades. En los Estados Unidos, hasta el 30% de los matrimonios se consideran físicamente agresivos.

Las mujeres son las víctimas de violencia doméstica con mayor frecuencia que los hombres. Alrededor del 95% de las personas que buscan atención médica como resultado de la violencia doméstica son mujeres. Las mujeres tienen más probabilidades de ser gravemente atacadas o asesinadas por una pareja masculina que por cualquier otra persona. Cada año en los Estados Unidos, cerca de 2 millones de mujeres son severamente golpeadas por su compañero. En los Estados Unidos, ~44% de las mujeres y ~25% de los hombres han experimentado violencia sexual, violencia física y/o acoso por parte de una pareja íntima durante su vida y se vieron negativamente afectadas (p. ej., se tornaron temerosos, desarrollaron síntomas de trastorno de estrés postraumático, resultaron heridos o infectados por una enfermedad de transmisión sexual [1]). Más del 21% de las mujeres y casi el 15% de los hombres experimentan violencia física grave por parte de una pareja íntima durante su vida.

El maltrato físico es la forma más evidente de la violencia doméstica. Puede incluir golpes, bofetadas, patadas, puñetazos, rotura de huesos, tirones de pelo, empujones, y torcedura de brazos. La víctima puede ser privada de la comida o el sueño. Se pueden usar armas, tales como una pistola o un cuchillo, para amenazar o causar lesiones.

También es común la agresión sexual: muchas mujeres que son agredidas físicamente por su pareja también son agredidas sexualmente por su pareja. El asalto sexual implica el uso de amenazas o fuerza para coaccionar el contacto sexual e incluye contacto físico no deseado, prensión o besos, así como una violación.

El abuso psicológico puede ser aún más común que el abuso físico y puede preceder al mismo. El abuso psicológico implica cualquier comportamiento no físico que menoscaba o menosprecia la víctima o que permite al perpetrador controlar la víctima. El abuso psicológico puede incluir

  • Lenguaje abusivo

  • Aislamiento social

  • Control económico

Por lo general, el perpetrador utiliza el lenguaje para denigrar, degradar, humillar, intimidar o amenazar a la víctima en privado o en público. El perpetrador puede hacer que la víctima crea que está loca (gaslighting) o hacerla sentir culpable o responsable, culpándola por la relación abusiva. El perpetrador también puede humillar a la víctima en cuanto a su rendimiento sexual, apariencia física, o ambas cosas.

El agresor puede tratar de aislar parcial o completamente a la víctima al controlar el acceso de la víctima a los amigos, familiares y otras personas. El control puede incluir la prohibición del contacto por escrito, por teléfono, directo o por correo electrónico con los demás. El perpetrador puede manipular a la víctima para que piense que otros no pueden ayudar o no lo harán, o usar celos para justificar sus acciones. El perpetrador también puede evitar que la víctima acceda a la atención médica.

A menudo, el perpetrador retiene el dinero para controlar la víctima. La víctima puede depender del perpetrador para la mayor parte o la totalidad de su dinero. El perpetrador puede mantener el control impidiendo a la víctima conseguir un trabajo, al retener información sobre las finanzas de ella, y quedándose con su dinero.

Después de un incidente de abuso, el perpetrador puede suplicar por perdón y hacer la promesa de cambiar y detener el comportamiento abusivo. Sin embargo, por lo general, el abuso continúa, y a menudo empeora.

Los perpetradores pueden utilizar la tecnología (p. ej., sitios web de redes sociales, teléfonos) para publicar videos o acosar a la víctima y para controlar, aislar, castigar, amenazar y/o humillar a las víctimas (2, 3). Además, los perpetradores pueden controlar los dispositivos de la víctima, a menudo sin que la víctima lo sepa.

Referencias generales

Efectos

Una víctima de violencia doméstica puede estar herida físicamente. Las lesiones físicas pueden incluir moretones, hematomas oculares, cortes, rasguños, fracturas de huesos, pérdida de dientes, y quemaduras. Las lesiones pueden impedir a la víctima que vaya a trabajar con regularidad, y hacerla perder su trabajo. Las lesiones, así como la situación de abuso, pueden avergonzar a la víctima, lo que la hace aislarse de la familia y los amigos. La víctima también puede tener que desplazarse a menudo–una carga financiera- para escapar del agresor. A veces el agresor mata a la víctima.

Como resultado de la violencia doméstica, muchas víctimas tienen problemas psicológicos. Estos problemas incluyen el trastorno de estrés postraumático (TEPT), abuso de sustancias, ansiedad y depresión. Alrededor del 60% de las mujeres maltratadas están deprimidas. Las mujeres que están más severamente golpeadas son más propensas a desarrollar problemas psicológicos. Incluso cuando el abuso físico disminuye, el abuso psicológico menudo continúa, recordando a la mujer que ella puede ser abusada físicamente en cualquier momento. Las mujeres maltratadas pueden sentir que el maltrato psicológico es más perjudicial que el abuso físico. El abuso psicológico aumenta el riesgo de depresión y abuso de sustancias.

Niños que son testigos de violencia doméstica

Cada año, se estima que al menos 3,3 millones de niños son testigos de maltrato físico o verbal en sus hogares. Estos niños pueden desarrollar problemas como los siguientes:

  • Excesiva ansiedad o llanto

  • Miedo

  • Dificultad para dormir

  • Depresión

  • Aislamiento social

  • Dificultad en la escuela

Además, los niños pueden culparse a sí mismos por la situación.

Los niños mayores pueden huir de la casa. Los niños que ven a su padre abusar de su madre puede ser más propensos a convertirse en adultos abusivos. Las niñas que ven su padre abusar de su madre puede ser más propensas a tolerar el abuso en la edad adulta.

El perpetrador también puede lastimar físicamente a los niños. En los hogares donde la violencia doméstica está presente, los niños son mucho más propensos a ser maltratados físicamente.

Evaluación

  • Evaluación clínica

Los médicos pueden sospechar violencia doméstica sobre la base de lesiones, síntomas inconsistentes o desconcertantes, y/o el comportamiento de la víctima y/o la pareja (p. ej., una pareja es reacia a dejar a la víctima sola con el médico). O una víctima puede denunciar el abuso.

Si los médicos sospechan violencia doméstica, pueden preguntar con delicadeza a los pacientes sobre su relación con su pareja. Muchos expertos recomiendan que los médicos evalúen a todos pacientes en busca de violencia doméstica por medio de preguntas específicas.

Los médicos también intentan determinar si la víctima puede regresar a su hogar de manera segura antes de abandonar el consultorio. La seguridad está en duda en las siguientes circunstancias:

  • La víctima ha amenazado con abandonar la relación.

  • La violencia ha ido en aumento.

  • El compañero tiene acceso a armas.

  • La pareja ha amenazado con matar o herir a la víctima.

Si se confirma la violencia doméstica, los médicos deben documentar la evidencia de abuso, a menudo por medio de fotografías de las lesiones. Esta documentación se puede utilizar para apoyar un caso legal contra el perpetrador. Las leyes que rigen la denuncia de violencia doméstica varían según el estado y a veces según el tipo de médico.

Manejo

En los casos de violencia doméstica, la consideración más importante es la seguridad. Durante un incidente violento, la víctima debe tratar de alejarse de las zonas en la que se la puede atrapar o en los que el autor puede obtener armas, como la cocina, aunque hacerlo puede no ser posible. Si ella puede, la víctima debe llamar de inmediato al 911 o a la policía y salir de la casa. La víctima debe recibir tratamiento por sus lesiones y éstas estar documentadas con fotografías. Ella debe enseñar a sus hijos que no deben estar en el medio de una pelea y cuándo y cómo pedir ayuda.

El desarrollo de un plan de seguridad es importante. Debe incluir a dónde ir en busca de ayuda, la manera de escapar, y la forma de acceder a dinero. La víctima también debe hacer y ocultar copias de documentos oficiales (como los certificados de nacimiento de los niños, tarjetas de seguro social, tarjetas de seguro, y los números de cuenta bancaria). Debe mantener empacado un bolso de viaje en caso de que ella tenga que salir rápidamente.

A veces la única solución es dejar la relación abusiva de forma permanente, porque la violencia doméstica tiende a continuar, sobre todo entre los hombres muy agresivos. Además, incluso cuando el abuso físico disminuye, el abuso psicológico puede persistir. La decisión de abandono no es simple ni fácil. Las víctimas a menudo se sienten incapaces de abandonar una relación abusiva por múltiples motivos, incluido el temor a represalias y la dependencia económica del abusador.

Después de que el autor sabe que la víctima ha decidido dejarlo, el riesgo para la víctima de sufrir un daño grave y la muerte puede ser mayor. En este momento, la víctima debe tomar medidas adicionales (p. ej., para protegerse a sí misma y a sus hijos, puede obtener una orden de protección o de restricción) (aunque este tipo de orden no le garantiza seguridad).

La ayuda está disponible a través de centros de acogida para mujeres maltratadas, grupos de apoyo, los tribunales, y una línea telefónica nacional (1-800-799-SAFE o, para TTY, 1-800-787-3224). El National Domestic Violence Helpline también tiene opciones de chat si la víctima no puede hacer una llamada de voz.

Conceptos clave

  • La víctima suele ser una mujer.

  • Las lesiones físicas, los problemas psicológicos, el aislamiento social, la pérdida de un trabajo, las dificultades financieras, e incluso la muerte pueden ser el resultado.

  • Mantenerse a salvo -por ejemplo, tener un plan de escape–es la consideración más importante.

  • Debido a que la violencia doméstica tiende a continuar, a veces la única solución es dejar la relación abusiva de forma permanente, lo que requiere preparación y precauciones adicionales para garantizar la seguridad.

Más información

  • The National Intimate Partner and Sexual Violence Survey: Ongoing data from the Centers for Disease Control and Prevention on the national prevalence of intimate partner violence, sexual violence, and stalking among women and men in the United States and tracks trends over time; special reports provide more information or in-depth analyses on a specific topic

  • National Domestic Violence Helpline: Information about the domestic violence hotline and live, online chat service available for victims, survivors, and friends and family members who are concerned about a loved one's safety

Información: para pacientes
NOTA: Esta es la versión para profesionales. PÚBLICO GENERAL: Hacer clic aquí para obtener la versión para público general.
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