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Infección por virus respiratorio sincitial (RSV) y por Metapneumovirus Humano

Por

Brenda L. Tesini

, MD, University of Rochester School of Medicine and Dentistry

Última revisión completa mar 2018
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La infección con el virus respiratorio sincitial y la infección con el metapneumovirus humano causan infecciones de las vías respiratorias altas, y en ocasiones infecciones de las vías respiratorias bajas.

  • El virus respiratorio sincitial es una causa muy frecuente de infecciones respiratorias en lactantes y niños pequeños.

  • El metapneumovirus humano es similar al virus respiratorio sincitial, pero es un virus distinto.

  • Los síntomas característicos son congestión nasal, fiebre, tos y sibilancias, y una infección grave puede causar dificultad respiratoria.

  • El diagnóstico se basa en los síntomas y en su coincidencia con los periodos del año en que es previsible su aparición.

  • A los niños con alto riesgo de desarrollar una infección grave causada por el virus respiratorio sincitial se les administra palivizumab.

  • Se suministra oxígeno según sea necesario.

El virus respiratorio sincitial (VRS) es una causa muy frecuente de infección de las vías respiratorias, sobre todo en los niños. Hacia los 4 años de edad casi todos los niños han contraído ya la infección, la mayoría durante el primer año de vida. La infección no proporciona inmunidad completa, por lo que es frecuente la reinfección, aunque suele ser menos grave. Los brotes se producen en invierno y al comienzo de la primavera. El virus respiratorio sincitial es la causa más frecuente de enfermedad de las vías respiratorias bajas en los niños pequeños y es responsable de más de 50 000 hospitalizaciones cada año en Estados Unidos en los niños menores de 5 años.

La primera infección progresa a menudo a partir de una enfermedad de las vías respiratorias altas (con congestión y fiebre) hacia las vías respiratorias inferiores, causando de manera característica bronquiolitis y algunas veces neumonía con tos y dificultad para respirar. Las infecciones posteriores suelen afectar solo las vías respiratorias altas. Los niños que han sufrido bronquiolitis son más propensos a recibir un diagnóstico de asma cuando sean mayores.

Los niños con trastornos graves subyacentes (por ejemplo, cardiopatías congénitas, asma, fibrosis quística o inmunosupresión) o que fueron prematuros al nacer, así como los lactantes menores de 3 meses, corren un mayor riesgo de desarrollar una enfermedad grave. Los adultos y los niños de mayor edad también pueden infectarse con el virus respiratorio sincitial (VRS) y las personas de edad avanzada pueden desarrollar neumonía.

El metapneumovirus humano (hMPV) es un virus similar pero distinto. El virus hMPV se produce en la misma época del año que el VRS, pero no infecta a tantos niños.

Síntomas

El VRS y el hMPV causan síntomas similares. De 3 a 5 días después de la infección aparecen congestión nasal y fiebre. Alrededor de la mitad de los niños con una primera infección desarrollan también tos y sibilancias, que indican una afectación de las vías respiratorias bajas. En los lactantes menores de 6 meses de edad, el primer síntoma puede consistir en un periodo de ausencia de respiración (apnea). Algunos niños, especialmente los lactantes más pequeños, sufren dificultad respiratoria grave y algunos mueren.

En adultos sanos y niños mayores, la enfermedad suele ser leve y puede manifestarse sólo como un resfriado común.

Diagnóstico

  • Evaluación médica

Generalmente, los médicos sospechan una infección por RSV (y posiblemente hMPV) en los bebés y niños con bronquiolitis o neumonía durante la temporada de RSV o durante un brote. Normalmente no se realizan pruebas a no ser que los médicos estén tratando de identificar un brote o si se requiere hospitalización.

En caso necesario, las muestras de secreción nasal se valoran mediante un análisis rápido de antígenos, la técnica de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) o un cultivo para ayudar a identificar el virus.

Prevención

  • Una buena higiene

  • Inyecciones de palivizumab para niños con riesgo elevado

La práctica de una buena higiene es una medida preventiva importante. El niño enfermo y las personas que convivan con él deben lavarse las manos con frecuencia. En general, cuanto más íntimo sea el contacto físico con un niño enfermo (como abrazarse y arrimarse a él o compartir la cama) mayor será el riesgo de propagación de la infección a otros miembros de la familia. Los padres deben sopesar este riesgo con la necesidad de confortar al niño enfermo.

Por el momento no se dispone de una vacuna preventiva contra la infección por VRS o hMPV (metapneumovirus humano).

A los niños en situación de alto riesgo de desarrollar una infección grave por virus respiratorio sincitial, los médicos les administran inyecciones mensuales de palivizumab, que contiene anticuerpos contra este virus. Los niños de alto riesgo son los lactantes y los niños pequeños con enfermedad cardíaca o pulmonar grave y/o los que son muy prematuros o los que presentan un riesgo elevado por otros motivos. Las inyecciones se administran para toda la temporada de RSV.

Los niños que reciben palivizumab tienen, por lo general, menos necesidad de hospitalización, pero los médicos no están tan seguros de que este tratamiento evite la muerte o complicaciones graves.

Tratamiento

  • Oxígeno para la dificultad respiratoria

Los niños con dificultad respiratoria son hospitalizados. Según el estado del niño, el médico puede administrar un tratamiento que incluya oxígeno y la administración de líquidos por vía intravenosa. La ribavirina, un fármaco antivírico, ha dejado de recomendarse excepto para los niños con un sistema inmunitario gravemente debilitado.

La mayoría de los niños no necesitan ser hospitalizados. El tratamiento en el hogar consiste principalmente en el alivio de los síntomas. Por ejemplo, se les puede administrar a los niños analgésicos y líquidos para evitar la deshidratación. Los padres deben vigilar estrechamente a sus hijos en busca de signos de dificultad respiratoria grave o deshidratación.

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