Candidiasis

(Moniliasis)

PorPaschalis Vergidis, MD, MSc, Mayo Clinic College of Medicine & Science
Reviewed ByChristina A. Muzny, MD, MSPH, Division of Infectious Diseases, University of Alabama at Birmingham
Revisado/Modificado Modificado nov 2025
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Vista para pacientes

La candidiasis es la infección causada por especies Candida (más frecuentemente C. albicans). Se manifiesta con lesiones mucocutáneas, fungemia y, en ocasiones, infecciones localizadas en múltiples sitios. Los síntomas dependen de la localización de la infección e incluyen disfagia, lesiones cutáneas y mucosas, síntomas vulvovaginales (prurito, ardor, flujo), fiebre, shock, oliguria, insuficiencia renal y coagulación intravascular diseminada. El diagnóstico se confirma con cultivos de sitios que en condiciones normales son estériles. Para la candidemia y la candidiasis invasora, se recomienda el tratamiento inicial con una equinocandina y la posible transición a fluconazol u otro triazol.

Las especies de Candida son microorganismos comensales que habitan en el tubo digestivo y a veces en la piel (véase etiología de la candidiasis mucocutánea). A diferencia de otras micosis sistémicas, la candidiasis se debe a una infección por microorganismos endógenos.

La mayoría de las infecciones son causadas por C. albicans; sin embargo, Nakaseomyces glabrata (anteriormente conocida como C. glabrata) (1) y otras especies no albicans (C. parapsilosis, C. tropicalis) están cada vez más involucradas en fungemia, infecciones del tracto urinario y, ocasionalmente, otras enfermedades focales.

La sensibilidad a los antibióticos varía entre las especies de Candida:

  • N. glabrata es menos susceptible al fluconazol que otras especies.

  • Pichia kudriavzevii (anteriormente C. krusei) es intrínsecamente resistente al fluconazol; la frecuencia de resistencia al voriconazol y a la anfotericina B varía. P. kudriavzevii es más frecuentemente susceptible a las equinocandinas.

  • C. auris es una especie emergente resistente a múltiples fármacos que ha causado brotes en hospitales.

Las especies de Candida son una causa importante de infecciones micóticas sistémicas y la causa más común de infecciones micóticas en pacientes inmunocomprometidos. Las candidiásicas se encuentran entre las infecciones intrahospitalarias más frecuentes (3). Porque la resistencia y la transmisión de C. auris en las instalaciones de atención médica se han convertido en una preocupación, se han establecido precauciones especiales para el control de infecciones para los pacientes que están colonizados o infectados por C. auris (4).

La candidiasis del esófago es una infección oportunista que define a los pacientes con infección avanzada por VIH. Aunque la candidiasis mucocutánea se detecta con asiduidad en pacientes con VIH avanzado, la diseminación hematógena es inusual a menos que haya otros factores de riesgo específicos (véase Candidiasis diseminada).

Esofagitis por Candida
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Las placas blanquecinas generalizadas son características de la esofagitis por Candida.

Image provided by Kristle Lynch, MD.
Imágenes de candidiasis oral
Candidiasis (oral)

La candidiasis oral adopta muchas formas, como la queilitis angular y las placas seudomembranosas en las mucosas bucales, que pueden asociarse con dentaduras postizas, como en esta imagen (imagen superior), o desarrollarse en la lengua (imagen inferior) o la faringe.

La candidiasis oral adopta muchas formas, como la queilitis angular y las placas seudomembranosas en las mucosas bucale

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Images courtesy of Jonathan Ship, MD.

Candidiasis oral (mucosa labial)

Esta fotografia muestra la candidiasis oral que se manifiesta como un exudado blanco sobre una superficie carnosa, roja y cruda de la mucosa labial.

Esta fotografia muestra la candidiasis oral que se manifiesta como un exudado blanco sobre una superficie carnosa, roja

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© Springer Science+Business Media

Candidiasis oral debida a infección por VIH

Esta fotografía muestra un exudado blanco esponjoso debido a Candida en la lengua de un niño infectado por VIH.

Esta fotografía muestra un exudado blanco esponjoso debido a Candida en la lengua de un niño infectado por VIH.

© Springer Science+Business Media

Candidiasis diseminada

La candidemia se encuentra entre las infecciones del torrente sanguíneo más comunes en Estados Unidos (5).

Los pacientes que tienen neutropenia (por ejemplo, durante la quimioterapia contra el cáncer, después del trasplante de células madre) corren un riesgo elevado de desarrollar candidiasis diseminada potencialmente mortal. Sin embargo, la candidemia puede ocurrir en pacientes que no tienen neutropenia durante la hospitalización prolongada. Esta infección suele estar relacionada con uno o varios de los siguientes elementos:

  • Catéteres venosos centrales

  • Cirugía abdominal mayor

  • Terapia con antibióticos de amplio espectro

  • Hiperalimentación intravenosa

Los catéteres venosos centrales y el tracto gastrointestinal (GI) son puertas de entrada típicas.

La candidemia a menudo prolonga la internación y aumenta la tasa de mortalidad debido al desarrollo de enfermedades concurrentes. La candidemia puede complicarse con endocarditis o meningitis, además del compromiso localizado de la piel, los tejidos subcutáneos, los huesos, las articulaciones, el hígado, el bazo, los riñones, los ojos y otros tejidos. Los pacientes con endocarditis suelen tener antecedentes de drogadicción intravenosa, reemplazo valvular o traumatismos intravasculares inducidos por catéteres venosos permanentes.

Todas las formas de candidiasis generalizada deben considerarse graves, progresivas y potencialmente fatales.

(Véase también Generalidades sobre las micosis, Vaginitis candidiásica (mucocutánea), Vaginitis candidiásica y Candidiasis mucocutánea crónica.)

Referencias generales

  1. 1. Rodríguez-Cerdeira C, Pinto-Almazán R, Saunte DML, et al. Virulence and resistance factors of Nakaseomyces glabratus (formerly known as Candida glabrata) in Europe: A systematic review. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2025;39(2):377-388. doi:10.1111/jdv.20273

  2. 2. Lass-Flörl C, Kanj SS, Govender NP, Thompson GR 3rd, Ostrosky-Zeichner L, Govrins MA. Invasive candidiasis. Nat Rev Dis Primers. 2024;10(1):20. Published 2024 Mar 21. doi:10.1038/s41572-024-00503-3

  3. 3. Pappas PG, Kauffman CA, Andes DR, et al. Clinical Practice Guideline for the Management of Candidiasis: 2016 Update by the Infectious Diseases Society of America. Clin Infect Dis. 2016;62(4):e1-e50. doi:10.1093/cid/civ933

  4. 4. Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Infection Control Guidance: Candida auris. April 24, 2024.

  5. 5. Kullberg BJ, Arendrup MC. Invasive Candidiasis. N Engl J Med. 2015;373(15):1445-1456. doi:10.1056/NEJMra1315399

Síntomas y signos de la candidiasis invasora

Los síntomas y signos de la candidiasis invasora son altamente variables dependiendo del sitio y la extensión de la infección. La presentación más frecuente es la candidemia.

La candidemia suele causar fiebre, pero los síntomas son inespecíficos. Algunos pacientes desarrollan un síndrome semejante a una sepsis bacteriana, con evolución fulminante, que puede caracterizarse por shock, oliguria, lesión renal aguda y coagulación intravascular diseminada.

La candidiasis esofágica se manifiesta con mayor frecuencia con odinofagia y disfagia.

La endoftalmitis candidiásica comienza con lesiones blancas en la retina que en un principio son asintomáticas pero que pueden progresar y opacificar el cuerpo vítreo, lo que puede promover la formación de cicatrices irreversibles y el desarrollo de ceguera. En pacientes neutropénicos, a veces se producen hemorragias retinianas, pero la infección real del ojo es rara.

También pueden aparecer lesiones cutáneas nodulopapulosas, en especial en pacientes neutropénicos, en los cuales indican una diseminación hematógena extensa. Los síntomas de otras infecciones localizadas o invasoras dependen del órgano comprometido.

Diagnóstico de la candidiasis

  • Examen histológico y cultivo para hongos

  • Hemocultivos

  • (1,3)beta-D-glucano en suero

  • Pruebas proteómicas

  • Diagnóstico molecular

El diagnóstico de candidiasis invasora se establece mediante la detección de especies de Candida en hemocultivos u otras muestras de sitios estériles, lo que se considera el patrón de referencia para el diagnóstico (1). La positividad de los cultivos de muestras obtenidas en sitios normalmente estériles, como sangre, líquido cefalorraquídeo, pericardio o líquido pericárdico o biopsias de tejido, ofrece una evidencia contundente que avala la necesidad de terapia sistémica. Los cultivos de otras muestras o sitios, como esputo, boca, vagina, orina, heces o piel, son menos definitivos porque Candida es un microorganismo comensal y su presencia en estos sitios no indica necesariamente una infección invasora o progresiva. También debe identificarse una lesión clínica característica, con evidencias histológicas de invasión tisular (p. ej., levaduras, seudohifas o hifas en las muestras de tejido) y deben excluirse otras causas.

Las técnicas de laboratorio estándar a menudo identifican erróneamente C. auris como C. haemulonii, C. famata, C. sake, u otra especie. La espectrometría de masas MALDI-TOF es un método más fiable para la identificación correcta y detecta proteínas fúngicas específicas.

El (1,3)beta-D-glucano sérico es a menudo positivo en pacientes con candidiasis invasiva; por el contrario, un resultado negativo indica baja probabilidad de infección sistémica.

También existe una prueba basada en ácidos nucleicos (ensayo basado en PCR) y generalmente es más sensible y tan específica como la prueba de (1,3)beta-D-glucano sérico y los hemocultivos para infecciones invasoras y profundas (2). Sin embargo, la PCR, cuando se combina con hemocultivos, tiene una sensibilidad del 98% para la confirmación diagnóstica.

Se recomienda un examen oftalmológico para comprobar la endoftalmitis en los pacientes con candidemia. Las opiniones de los expertos varían respecto de si se requiere un examen fundoscópico para todos los pacientes o solo en aquellos con síntomas visuales.

Para el diagnóstico de otros tipos de candidiasis, véanse Candidiasis (mucocutánea), Candidiasis mucocutánea crónica y Vaginitis candidiásica.

Referencias del diagnóstico

  1. 1. Pappas PG, Kauffman CA, Andes DR, et al: Clinical practice guideline for the management of candidiasis: 2016 update by the Infectious Diseases Society of America. Clin Infect Dis 62(4):e1–e50, 2016. doi: 10.1093/cid/civ933

  2. 2. Nguyen MH, Wissel MC, Shields RK, et al. Performance of Candida real-time polymerase chain reaction, β-D-glucan assay, and blood cultures in the diagnosis of invasive candidiasis. Clin Infect Dis. 2012;54(9):1240-1248. doi:10.1093/cid/cis200

Tratamiento de la candidiasis

  • Una equinocandina para pacientes grave o críticamente enfermos o si se sospecha una infección por N. glabrata, C. auris o P. kudriavzevii

  • Fluconazol si los pacientes están clínicamente estables, o una vez que los resultados de susceptibilidad antifúngica estén disponibles

  • Como alternativa, voriconazol o anfotericina B

  • Fluconazol u otros triazoles o equinocandinas para la candidiasis esofágica

(Véase también Medicamentos antimicóticos).

Para la candidemia y la candidiasis invasora, se recomienda el tratamiento inicial con una equinocandina y la posible transición a fluconazol u otro triazol (1).

Para el tratamiento de otros tipos de candidiasis, véanse Candidiasis (mucocutánea), Candidiasis mucocutánea crónica y Vaginitis candidiásica.

Candidiasis invasiva

En los pacientes con candidiasis invasiva, siempre que sea posible, deben corregirse o controlarse los factores predisponentes (p. ej., neutropenia, inmunosupresión, antibióticos de amplio espectro, hiperalimentación, presencia de catéteres permanentes).

En pacientes sin neutropenia se deben retirar los catéteres intravenosos.

En pacientes moderadamente graves o críticamente enfermos (la mayoría de pacientes con neutropenia) o si se sospecha infección por N. glabrata, C. auris o P. kudriavzevii, se puede utilizar una de las siguientes equinocandinas:

  • Caspofungina

  • Micafungina

  • Anidulafungina

  • Rezafungina

Se indica fluconazol si los pacientes están clínicamente estables, o una vez conocidas las susceptibilidades a antimicóticos.

Para la enfermedad refractaria o resistencia documentada a otros antifúngicos, se puede usar una formulación lipídica de anfotericina B (1).

El tratamiento de la candidemia continúa durante 14 días después de la eliminación documentada de la infección del torrente sanguíneo, siempre que no haya focos metastásicos de infección.

Candidiasis esofágica

La candidiasis esofágica se trata principalmente con fluconazol oral o intravenoso (1).

Si el fluconazol es ineficaz o si la infección es grave, puede intentarse con uno de los siguientes:

  • Itraconazol

  • Voriconazol

  • Posaconazol

  • Isavuconazonium

  • Una equinocandina

La anfotericina B se considera menos adecuada debido a la posible toxicidad sistémica. El tratamiento de la candidiasis esofágica se continúa durante 14 a 21 días.

Referencia del tratamiento

  1. 1. Pappas PG, Kauffman CA, Andes DR, et al: Clinical practice guideline for the management of candidiasis: 2016 update by the Infectious Diseases Society of America. Clin Infect Dis 62(4):e1–e50, 2016. doi: 10.1093/cid/civ933

Conceptos clave

  • A diferencia de otras infecciones micóticas, la candidiasis invasiva suele deberse a microorganismos endógenos.

  • La infección invasiva ocurre habitualmente en pacientes inmunocomprometidos y/o hospitalizados, particularmente aquellos que han sido sometidos a cirugía abdominal o han recibido antibióticos de amplio espectro.

  • Los cultivos positivos de muestras tomadas en sitios normalmente estériles (p. ej., sangre, líquido cefalorraquídeo, muestras de biopsia de tejido) son necesarios para distinguir la infección invasiva de la colonización normal; el (1,3)beta-D-glucano sérico y las pruebas de PCR a menudo son positivos en pacientes con candidiasis invasiva.

  • Utilizar una equinocandina si los pacientes están enfermos en forma grave o crítica o si se sospecha una infección por N. glabrata, C. auris o P. kudriavzevii

  • Se indica fluconazol si los pacientes están clínicamente estables, o una vez conocidas las susceptibilidades a antimicóticos.

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